lunes, 5 de septiembre de 2016

El salario no es ganancia…

… por debajo de un mínimo determinado.

Después, es una renta como cualquier otra.

En esta nota hablaré del Impuesto a las Ganancias, y no pretendiendo hacer un pequeño compendio de legislación o técnica tributaria, sino que sólo aspiro a deslindar el significado de la frase “el salario no es ganancia”, dicha a secas, como sentencia y con claro sentido demagógico, de la verdadera naturaleza de los conceptos alcanzados por este impuesto que, bien aplicado, busca gravar las rentas de todo tipo obtenidas por las personas en su vida económica cuando, por encima de un mínimo determinado, pueden considerarse un excedente o una “ganancia”.

Claro que la primera condición ineludible es aceptar que un país organizado necesita cobrar impuestos y, a partir de allí, centrar la discusión en si es justo o no, si son progresivos o regresivos, y definir en cada caso el objetivo que persiguen desde el punto de vista de la equidad (tributaria).

Digo esto porque, desde una posición anárquica, hay quienes reniegan de los impuestos como si vivieran en la prehistoria. Esto no significa que no podamos plantar nuestra queja cuando algún impuesto es injusto, cuando es creado porque no son capaces de encontrar un método más inteligente para cubrir un gasto público, cuando se inventa para una emergencia y luego no se lo elimina o, simplemente, cuando se lo aplica sin un criterio de justicia según los tiempos que se viven, como es el caso que ahora nos ocupa: considerando “ganancias” a ingresos que no lo son.

En el frontispicio del edificio del I.R.S. (Internal Revenue Service) en Washington, algo así como nuestra A.F.I.P. en Argentina,  hay una inscripción en bajo relieve acuñada por Oliver Wendell Holmes, Jr. que dice: “Taxes are what we pay for a civilized society” (Los impuestos son lo que pagamos por una sociedad civilizada).


Directo o Indirecto

Los impuestos directos son, principalmente, el Impuesto a las Ganancias (personas físicas y jurídicas) y los Impuestos al Patrimonio (en nuestro país se denominan Impuesto sobre los Bienes Personales e Impuesto a los Capitales). Se aplican sobre la capacidad económica de las personas y muchos de ellos son escalables, en función de esa misma capacidad económica. Esto es, se determinan según una escala, generalmente progresiva, para que efectivamente “peguen” según la capacidad contributiva de modo que, como se dice comúnmente, “pague más el que más tiene o el que más gane”.

Debo decir que mi convicción, como la de muchos, es que estos son los impuestos más justos porque, bien aplicados y con las escalas correctas adaptadas a los números económicos del día, son los que mejor se acercan a la “equidad” tributaria.

El gobierno se apresta a corregir estas escalas para 2017 (con 12 años de demora del gobierno anterior y un año de éste) porque su falta de actualización durante tanto tiempo había alejado abrumadoramente a estos impuestos de esa “equidad”.
En definitiva, los tributos directos se imponen y recaudan directamente de los ingresos que reciben los ciudadanos o sobre sus patrimonios, sea individualmente u organizados como empresa o sociedad.
Los impuestos indirectos son aquellos que se imponen y recaudan por el consumo o utilización de algo. Por lo tanto, afectará a la persona que consuma, utilice o compre un producto o servicio. El más emblemático en nuestro país es el IVA o Impuesto al Valor Agregado, que grava una operación entre un vendedor y su cliente. El encargado de pagar el impuesto al Estado será el vendedor, pero el que siente todo su efecto es el cliente o consumidor.

Pero, además, existen una multitud de impuestos indirectos en nuestras vidas. Tenemos, por ejemplo, los impuestos especiales sobre el tabaco, alcohol y los combustibles, los impuestos provinciales sobre los ingresos brutos, y una cantidad pesadísima de impuestos aplicados sobre los consumos de servicios públicos. El consumidor medio suele saber poco sobre cómo surgieron, cuánto durarán, y no tiene margen de acción sobre los mismos, es decir, que los paga “sin chistar” (aunque el “berrinche” vaya por dentro).

El impuesto a las ganancias

De acuerdo con la legislación argentina, los residentes en el país tributan por sus ganancias de fuente argentina y de fuente extranjera, pudiendo computar contra el impuesto argentino, en este caso, las sumas efectivamente abonadas por impuestos análogos en el extranjero. Los no residentes tributan sólo por sus ganancias de fuente argentina.

Las principales formas jurídicas que adoptan los entes económicos que actúan en Argentina son: personas físicas, explotaciones unipersonales, sociedades de personas, S.R.L., S.A. y sucursales o subsidiarias de empresas extranjeras.

Es un impuesto que grava las rentas de personas y de empresas, pero que tiene características diferentes para unas y para otras.

Además las sociedades tienen tratamiento diferente según se trate de sociedades de capital o de sociedades de personas.

Sociedades de
capital
Es un impuesto real, sin deducciones personales, con una alícuota proporcional. Por ejemplo, el 35%
Sociedades de personas
Se calcula la utilidad en forma similar a las sociedades de capital, pero aquélla se distribuye entre los socios, lo que les permite computar deducciones personales y tener alícuota progresiva.
Personas Físicas
Es un impuesto a la renta global, se computan las deducciones personales y tiene alícuota progresiva.


Categorías

Para ir acercándonos a lo que pretendo manifestar en esta nota, veamos ahora las diferentes categorías de rentas o ganancias que define el impuesto.

Las rentas se dividen en cuatro categorías, las cuales tienen deducciones específicas y formas distintas para el cálculo del tributo.
Primera Categoría o Rentas del suelo: se trata de rentas obtenidas por la locación de inmuebles urbanos y rurales. Tributan por el sistema de lo devengado.
Estas rentas incluyen: mejoras introducidas por los inquilinos, valor locativo del inmueble utilizado como lugar de veraneo o cedido gratuitamente, gastos que paga el inquilino, etc.

Se deducen todos los gastos necesarios para mantener esa fuente de ingresos como impuestos, amortizaciones, gastos de mantenimiento.

Las deducciones pueden ser:
a.    Deducción de gastos reales según comprobantes
b.    Deducción de gastos presuntos, que resultan de aplicar el 5% sobre la renta bruta del inmueble.

Una vez hecha la opción, debe aplicarse el mismo sistema a todos los inmuebles del contribuyente y no podrá ser cambiada por el término de cinco años, a partir del año en que se hizo la opción.

Segunda Categoría o Renta de capitales: se trata de rentas originadas por la imposición de capitales, tales como acciones, intereses (salvo que estén específicamente exentos), transferencia de llaves de negocio y otros intangibles, dividendos y utilidades, etc. También incluye la locación de bienes muebles. Se deducen los gastos necesarios para obtener estas rentas. Tributan por el sistema de lo percibido.
Tercera Categoría o Renta de las empresas y ciertos auxiliares de comercio: Se trata de rentas obtenidas por las empresas, comisionistas, rematadores, consignatarios y otros auxiliares del comercio, ciertos fideicomisos y otras rentas que no puedan encuadrarse en las restantes. Tributan por el sistema de lo devengado.
El siguiente cuadro muestra el tratamiento de estas ganancias según la persona (física o jurídica) que las obtenga y las diferencias entre balance contable e impositivo.

ABeneficios de las empresas y ciertos auxiliares de comercio. (ley, art. 49)
Se consideran ganancias de la tercera categoría a:
a.    Las obtenidas por las sociedades anónimas, en comandita por acciones, asociaciones civiles y fundaciones, sociedades de economía mixta, etc.
b.    Las obtenidas por cualquier otra clase de sociedades constituidas en el país y por empresas unipersonales ubicadas en el mismo.
c.    Las que obtienen los comisionistas, rematadores, y demás auxiliares de comercio no incluidos expresamente en la 4ª categoría.
d.    Las derivadas de loteos con fines de urbanización, las que provienen de la edificación y enajenación de inmuebles bajo el régimen de la ley 13.512.
e.    Las demás ganancias no incluidas en otras categorías.
Cuando el ejercicio de una profesión u oficio se complementa con una explotación comercial (sanatorios, etc.), el resultado total que se obtiene se considera ganancias de tercera categoría.
BBalance comercial y balance impositivo
El balance que confecciona la empresa se ajusta a las normas contables que no son iguales a las normas impositivas.
Por tal motivo, el balance comercial sufre una serie de correcciones hasta convertirse en un balance impositivo sobre el cual se liquida el Impuesto a las Ganancias.
CImputación de las utilidades resultantes del balance impositivo
a.    Empresas unipersonales, sociedades colectivas, sociedades de hecho: el resultado del balance impositivo se asigna al dueño o se distribuye entre los socios.
b.    Sociedades en comandita por acciones (capital comanditado): el resultado del balance impositivo se considera distribuido en la parte que corresponde a los socios comanditados, según la proporción que tengan en el contrato social.
c.    Sociedad en comandita por acciones (capital comanditario), sociedades anónimas, asociaciones civiles y fundaciones (si no les corresponde otro tratamiento), sociedades de economía mixta (por la parte no exenta) y SRL: son sujetos pasivos del impuesto con una alícuota del 35%.


Cuarta Categoría o Renta del trabajo personal: Se trata de las rentas obtenidas por el desempeño de cargos públicos, el trabajo en relación de dependencia, seguros de retiro privado y jubilaciones, servicios personales de los socios de cooperativas, el ejercicio de profesiones liberales, dirección y sindicatura de empresas y las actividades de viajante de comercio y despachante de aduanas, Tributan por el sistema de lo percibido.
Los dos primeros tipos de trabajo obtienen rentas que, de manera genérica, se las denomina “salario”. Lo que aquí pretendemos deslindar es desde cuánto deben considerarse rentas como cualquier otra y, por lo tanto, pagar impuesto a las ganancias.
Diferencia fundamental entre las categorías:
La primera, segunda y cuarta categoría tributan por lo que se denomina “teoría de la fuente”, es decir, incluye todos aquellos enriquecimientos de una periodicidad que implique la permanencia de la fuente que los produce y su habilitación.
La tercera categoría tributa por la teoría del balance, es decir por todas las ganancias obtenidas que cumplan o no las otras condiciones.
Demagogia política

Dicho todo esto, quiero señalar que provoca mi reacción cuando algunos políticos o dirigentes, con evidente intención demagógica (porque no creo que en su fuero íntimo no tengan “la justa”), manifiestan en sus posturas “el salario no es ganancia, y hay que luchar para que se elimine el impuesto sobre el mismo”. Y lo dicen así, a secas, sin aclaración posterior, porque saben que la frase impacta favorablemente a los oídos de miles de trabajadores que los escuchan.

La Real Academia Española da una definición simple de “salario”: es una paga o remuneración regular. Es la cantidad de dinero con que se retribuye a los trabajadores por cuenta ajena.

Ahora bien, aclarando desde ya que “ganancia”, a partir de un sueldo o salario, debe ser lo que sobrepase un justo mínimo, actualizado, y que cubra lo que normalmente gasta una persona o grupo familiar para vivir, quién dijo que los ingresos que obtiene un pequeño comerciante, que arriesga y explota su negocio con esfuerzo para obtener de allí su medio de vida, deba ser tratado diferente que un empleado jerarquizado, tanto en el sector público como privado, que obtiene altos “salarios” por su labor.

Sé que la ley considera este tema correctamente y que también, si se reforman correctamente los mínimos y las escalas, todos tendrán un tratamiento equitativo, pero me molestan las manifestaciones demagógicas, por su intención efectista, sobre todo cuando vienen de personas que ganan muy importantes “salarios” en el sector en el que trabajan.

Todos despotricamos contra la “Tablita de Machinea”, pero no nos enfurezcamos en contra de José Luis Machinea por haberla creado. En el tiempo en que la puso en vigencia (1999), su diseño era bastante correcto y adaptado a los números de entonces. Lo que nadie podía esperar es que se mantuviera nominalmente sin cambios durante más de 9 años.

(Disgr.: Haciendo un paralelismo, qué culpa tiene don Belisario Roldán para que, en Bahía Blanca, hayan bautizado con su nombre a un basural a cielo abierto).

No voy a aburrir con números en esta nota porque su objetivo es otro, pero cuando fue anunciada la eliminación de la “tablita” en 2008, si bien se corrigieron algunos topes y se suavizó la escala, se mantuvieron inequidades en perjuicio del trabajo independiente respecto del que se realiza en relación de dependencia. Así, por ejemplo, un mecánico o pintor que trabaja por su cuenta puede deducir menos que un gerente de banco. Y que los montos a partir de los cuales se pueden computar las deducciones han quedado totalmente desactualizados. Y esos números se mantuvieron “vivos” hasta hoy, 8 años después.
El problema es que, por esa desactualización de la tabla y los importes de sus tramos, con los valores actuales todo el mundo caía en los tramos finales, inclusive en el último del 35%.

La renta es renta, venga de donde venga

En primer lugar, convengamos que las rentas, provengan de la actividad que sea, son ganancias y pagan el impuesto a partir de un mínimo determinado. Aceptemos que ese número está en el orden de los $ 40.000.- por mes para un grupo familiar tipo. Así, los conceptos que utiliza el impuesto, tales como mínimo no imponible, deducción especial y deducciones por cargas de familia, tienen que considerar este número para que, por debajo del mismo, no se pague impuesto.

Después vendrá la escala progresiva, por tramos, para que se pague de impuesto una mayor proporción de la ganancia, a medida que la renta es mayor. Es decir, la aplicación del concepto de la capacidad contributiva, para que “pague más el que más gana”, tendiendo al criterio de redistribución de la riqueza, a través de la intervención del Estado de manera correcta.

Pongamos un ejemplo elemental en los cuadros que siguen. Para simplificar se han colocado sólo algunos de los tipos de sujetos que perciben rentas en cada categoría y tipo de actividad. Y, premeditadamente, se ha colocado una renta media alta a los fines que busco mostrar.


Primera categoría
Renta del Suelo
Arrendamiento de inmueble rural
Alquiler de inmueble urbano
Ejemplo
Mensual
Alquiler de un campo

o de varios departamentos

Ingresos Brutos
        120.000
Gastos de Mantenimiento
      
 -30.000
Amortizaciones
        
   -3.000
Impuestos
        
   -7.000
Ingresos Netos
      
  80.000

Segunda Categoría
Renta de Capitales
Inversores en títulos o acciones
Inversores que cobran intereses
Alquiler de autos o maquinarias
Ejemplo
Mensual
Renta de acciones

o intereses préstamos partic.

Ingresos Brutos
      105.000
Gastos de Administración
      
 -20.000
Comisiones pagadas
        
   -5.000
Ingresos Netos
       
  80.000

Tercera Categoría
Renta de empresas o comercio
Utilidades cobradas de sociedades
Comisionistas, rematadores, etc.
Beneficios de fideicomisos
Comerciantes, cuentapropistas
Loteos para urbanización
Ejemplo
Mensual
Comercio minorista

o prestación de servicios

Total de venta bruta
          
 330.000
Costo de la mercadería vendida
      
-230.000
Gastos totales de funcionam.
        
  -20.000
Utilidad Neta
        
   80.000

Cuarta Categoría
Renta del Trabajo Personal
Salario de Funcionarios Públicos
Salario de empleados en relación
de dependencia, públicos o privados
Profesiones liberales
Sindicatura de empresas
Viajantes de comercio
Despachantes de Aduana
Ejemplo
Mensual
Salario de funcionario público

Salario de ejecutivo de Cía.

Salario bruto
       97.560
Aportes previsionales y otros
      -17.560
Salario Neto (de bolsillo)
       80.000


A partir de estos resultados en cada categoría, el contribuyente deducirá el mínimo de $ 40.000.- y pagará impuesto por los $ 40.000.- excedentes, con la alícuota que le corresponda según marque la escala.

Ahora bien, cuál es la diferencia entre los $ 40.000.- de renta gravada de las categorías primera, segunda y tercera, de la obtenida en la cuarta? Obviamente, ninguna. Los $ 40.000.- de renta gravada obtenida de un salario de cuarta categoría deben ser tratados del mismo modo que los demás.

Conclusión

Estos ejemplos son una total simplificación, pero insisto que sólo intentan mostrar que no hay diferencias entre las rentas a los efectos de estar gravadas por el impuesto. No hay tipos que son ganancia y otros que no. Simplemente hay que gravar con justicia y equidad.

Insisto, aunque no resulte simpático, que no hay ninguna razón para tratar a un pintor, a un carpintero o a un comerciante, de manera diferente que a un trabajador metalúrgico, o bancario, o judicial, o de la construcción, o de la actividad que sea. Todos son trabajadores, autónomos o en relación de dependencia.

Estamos en las vísperas de una reforma. El Ejecutivo la propondrá y el Congreso la considerará y la sancionará, con modificaciones y mejoras o sin ellas, pero sin demagogia.

Para que tengamos una nueva y justa “Tablita de Machinea” que, nunca más, se llame Machinea. Y ya veremos qué nombre le pondremos.








domingo, 4 de septiembre de 2016

Divulgación. Hoy: Sabía Usted Que... 2

John Lennon y “Che” Guevara tocaron guitarra juntos (¿?)

Una fotografía recorrió el mundo. En ella se veía a John Lennon y al Che Guevara juntos, tocando la guitarra y cantando. Un encuentro que pasó desapercibido para el mundo, un encuentro imaginario e imaginado. Un encuentro desencontrado.

La periodista Maureen Cleave entrevistó a su amigo John Lennon para una nota que saldría publicada el 4 de marzo de 1966 en el diario London Evening Standard. Allí, Lennon declara: “el cristianismo pasará, está en decadencia. No es necesario argumentar cual será la razón. Los Beatles ahora somos más famosos que Jesucristo, no sé qué irá primero, si el rock and roll o el cristianismo. Jesús estaba bien, pero sus discípulos eran gruesos y ordinarios”.

La nota pasó como una más entre tantas, hasta que en agosto de ese mismo año, una revista estadounidense para adolescentes llamada Datebook, la reflotó sacándola de contexto y puso la frase en su tapa, “los Beatles somos más famosos que Jesucristo”. Y aunque los cuatro de Liverpool, efectivamente, eran poco menos que dioses, las reacciones en contra comenzaron a llover.

Los “quemaron” en la hoguera

Muchos de los conciertos que estaban programados fueron suspendidos, el propio Vaticano presentó una denuncia formal contra los dichos de Lennon y muchas emisoras de radio censuraron las canciones de los Beatles. Pero hubo una que fue mucho más allá. 

Homenaje a John Lennon en el Parque El Vedado de La Habana
La estación de radio KLUE, de Texas, realizó un llamado a su audiencia con el fin de organizar una hoguera donde todos los cristianos que habían sentido amenazada su fe interior, pudieran concurrir a quemar los discos del cuarteto. 

Así se hizo, pero los dioses de los Beatles preparaban la venganza, y al día siguiente, un rayo cayó sobre la torre de difusión de dicha radio, dejando inconsciente al director de noticias y sacando la estación del aire. Al parecer, ciertos ángeles y demonios celestiales también gustaban de los Beatles.

Desencanto

Los dichos de John obligaron a que todo el grupo tuviera que dar una conferencia de prensa para pedir disculpas. Eso sucedió en Chicago, el 11 de agosto del mismo año (1966). “Si hubiera dicho que la TV era más popular, no pasaba nada. Dije que la influencia que teníamos sobre los jóvenes era mayor incluso que la de Jesucristo, pero no me expresé debidamente”, aclaró Lennon. Luego de finalizada la rueda de prensa, periodistas y músicos se retiraron. 

Dicen que John, agobiado por la presión de ese escándalo, se retiró a una vieja cabina de radio para relajarse. También dicen que allí, además de encontrar refugio, también se encontró con un hombre llamado Ernesto Guevara. Dicen que juntos, con una guitarra cada uno, cantaron y tocaron algunas canciones. Dicen que el Che cantó sobre los oprimidos y las causas justas. Dicen que ambos se admiraron, que soñaron juntos y en silencio, un mundo más libre y más justo (mucho antes de su inolvidable “Imagine”).

Dicen que después de ese breve encuentro, el Che se levantó y se retiró, sin más equipaje que su propio cuerpo. Algunos dicen que John realizó un giro importante en sus letras después de ese encuentro. Otros aseguran escuchar fragmentos de los cantos y gritos de Ernesto en “Revolution N°9”, un tema experimental que apareció en el álbum blanco de los Beatles, en 1968.

Ni John ni el Che jamás comentaron nada de este extraño y supuesto encuentro, de este mini concierto como algunos lo han llamado. Muchos años después, esta noticia salió a la luz, pero ¿será posible creerla?.

Dónde estaba el Che?

El Che en Bolivia
Para 1965, el Che Guevara junto a otros guerrilleros, estaban luchando en el Congo,  planeaban insertar la revolución en América Latina, comenzando por Bolivia. Pero antes, el Che se escondió, durante cinco meses y bajo falsa identidad, en la Checoslovaquia comunista. Con la barba afeitada y el pelo corto, vivió entre marzo y julio de 1966 en la pequeña localidad de Ladvi (25 Km. al sudeste de Praga), en una casa que le fue proporcionada por el servicio de inteligencia checoslovaco. El 21 de julio de 1966 volvió secretamente a Cuba y luego de unos meses partió hacia Bolivia.

Verdad o mito sobre dos leyendas

Aquel 11 de agosto, día del supuesto encuentro, John Lennon estaba en Chicago (quizás, sí, ciertamente en una radio) y Ernesto Guevara en Cuba.

Caricatura de la polémica "foto"
Se ha divulgado la foto donde se los ve juntos, sin embargo, Lennon aparece en la foto con el pelo bastante más largo de lo que lo tenía en 1966, y con los típicos anteojos que comenzó a usar en los años 70. En la fotografía original, John aparece tocando la guitarra, y en lugar del Che, quien está es Tex Gabriel, el guitarrista de “Elephant Memory”, la banda que apoyó a John en su etapa solista.





Un encuentro que hubiese gustado, que hubiese colmado los espíritus de guevaristas y beatlemaníacos. Pero todo encuentro tiene su desencanto. Y si ni siquiera se encontraron?.









Divulgación. Hoy: Puertos y Paseos Portuarios 2

El Puerto de Barcelona y la Barceloneta

En materia de paseos portuarios, esta es una de las obras arquitectónicas más emblemáticas entre los puertos del mundo, que han reciclado viejos espacios y los han reconvertido para constituir una atracción ineludible para la gente.

La Rambla es la calle más famosa y animada de Barcelona. Une la Plaza del Portal de la Pau, donde se encuentra la famosa estatua de Colón,  con la gran Plaza de Cataluña. 


Desde esta avenida, con dos pequeñas calzadas laterales para vehículos y un gran bulevar central peatonal, se tiene acceso a la Rambla de Mar, la zona portuaria de Barcelona.

Como anticipo del gran puerto comercial y terminales de cruceros, está este paseo y puerto deportivo. Aquí encontramos un gran centro comercial, un cine IMAX y el acuario. 





El puerto continúa, con un paseo costero a la playa, y siguiendo el Paseo de Colón, hasta la Barceloneta

La playa a la que le dedicó Serrat su canción "Mediterráneo"

Todo esta zona estaba tomada por almacenes, de los que hoy solo queda uno y que acoge el Museo de Historia de Cataluña



Más allá de la Barceloneta se encuentra el Puerto Olímpico con dos grandes rascacielos.



Su desarrollo ha sido de tal magnitud que demandó una organización especial para la administración del paseo, que reporta a la autoridad portuaria.

Imperdible si viaja a Barcelona.








viernes, 2 de septiembre de 2016

Feliz Aniversario Consorcio

Un nuevo cumpleaños del Consorcio de Gestión del
Puerto de Bahía Blanca

Feliz cumpleaños Consorcio de Gestión y Feliz cumpleaños a todo el Equipo que, día a día, contribuye a que se haya cumplido un nuevo aniversario de este modelo de gestión exitosa que ha hecho del Puerto de la Ciudad de Bahía Blanca uno de los más importantes de la Argentina y América Latina.

El año pasado, a mi mensaje del aniversario, lo titulé “22 Años de Gratitud” y lo dediqué a agradecer a la enorme cantidad de personas que, desde 1992, contribuyeron en todas las etapas a crear, desarrollar, y sostener un sistema de administración portuaria que, por su eficacia, luego fue seguido por otros.

Hoy el puerto ha iniciado una nueva etapa, con nuevas improntas, con un magnífico Equipo, que logrará nuevas realizaciones y progresos, y sosteniendo las buenas cosas que se lograron antes, a través de todos los que tuvimos el orgullo de participar. Y el sentimiento de pertenecer a una Ciudad-Puerto está más fuerte y arraigado que nunca.

Las palabras y los mensajes siguen vigentes. Decíamos hace un año: “¿Cómo desarrollar una visión sobre cómo será, para este puerto, el resto de su vida? Es más sencillo visualizar el futuro en el corto y hasta mediano plazo, porque el largo entra en el terreno de la visión profundamente estratégica, los sueños y las utopías. Pero la verdad es que se esperan tiempos muy buenos y promisorios para el puerto de Bahía”.

“Las principales acciones de los administradores portuarios conducen a aumentar los volúmenes de carga, exportar más, mejorar la velocidad operativa, disminuir los costos; es decir, mejorar la competitividad en todos sus aspectos; pero, por otro lado, también sostenemos que de nada serviría continuar creciendo en las capacidades internas si la carga no llega mejor, más rápido y seguro a los puertos”.

“Cada día cobra mayor relevancia la función logística de los puertos. Estos ya no son unidades aisladas que sólo esperan la llegada de la carga desde los centros de producción y se desentienden de cómo los productos llegan a quienes los demandan o consumen”.

Y veo que las nuevas autoridades están trabajando en esto. Un relevamiento de la logística, tratando a los puertos bonaerenses como un Sistema, desarrollando nuevos Planes Directores pensando en los próximos 20 o 30 años, y concentrando las demandas en mejorar la infraestructura vial y ferroviaria hacia y desde los puertos.

Desde lo más íntimo de mis sentimientos, sé que con aciertos y errores, abracé con pasión la tarea que me tocó llevar adelante. En la continuidad, deseo a la nueva conducción y a todo el Equipo inspiración, dedicación y éxito para el futuro.

Por eso finalizábamos diciendo: “El “Gigante Portuario” está intacto y mirando al futuro con vocación y ambición de ser cada vez más grande e importante, contribuyendo al comercio exterior de la Nación, a dar empleo a mucha gente, y a ser un motor de crecimiento y desarrollo de la ciudad que lo contiene. Es un modelo probado y efectivo de gestión portuaria y hacemos votos para que continúe siempre de esta manera”.

Se dice que las personas nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos. Espero que instituciones como el Consorcio en particular y el Puerto de Bahía Blanca, en general, hagan todo lo primero, pero nunca lo último. El destino es perdurar en el tiempo y más allá de las personas, aunque todas estas hayan dejado, en su paso, su capacidad, sus ideas, sus logros, que se van sumando a lo largo de los años y durarán para siempre.

Mis mejores deseos a todos los que siguen haciendo del Puerto de Bahía Blanca una gran organización. En mi caso, desde todo lugar, seguiré trabajando por su Éxito.







jueves, 1 de septiembre de 2016

Dos más dos son cuatro (y la matemática no es una opinión)

La lucha es fuerte y llevará un tiempo

Con algunos argumentos sé que me pongo cansador, pero después de todo, ¿acaso no hacen lo mismo los que hablan por radio o televisión, o escriben en los diarios, repitiendo y repitiendo?. Es que, la mayor parte de las veces, las noticias, las novedades informativas, se construyen sobre hechos o fenómenos reiterativos que constituyen la causa de todas las cosas que pasan después.

¿De qué estoy hablando? De varias noticias económicas que se están produciendo en estos días, y que son consecuencia y no causa en sí mismas: la caída de la producción industrial, la caída en la construcción, la baja en la venta de gas oil, la pulseada entre la tasa de interés y el dólar, y la baja de la inflación.

En el entorno de una fuerte inflación en el primer semestre y el pánico producido por la amenaza de un enorme aumento de las tarifas de los servicios públicos, la gente dejó de comprar, dejó o disminuyó sus salidas a comer afuera, paró de comprar electrodomésticos o electrónica y otras decisiones de ajuste en la economía familiar. Inclusive, dejando de lado los gastos considerados más suntuarios, bajó sus consumos de primera necesidad.

Es muy común, en estos días, cuando caminás por la calle o hablás con gente en los negocios, escuchar una frase simple: “no hay gente”.

Ante la disminución drástica de las ventas, la industria bajó la producción y, en medio de ese panorama, quién se atreve a seguir tocando los precios hacia arriba. En resumen, tenemos funcionando en todo su esplendor la más ortodoxa de las recetas: la inflación se frena con recesión.

La gente no compra porque las cosas están caras. La industria no produce porque la gente no compra, la construcción se para a la espera de mejores perspectivas. Los precios se frenan (o alguno baja) porque no se vende.

Pero vuelvo con los mismos argumentos repetidos y cansadores. Todo ese círculo claramente vicioso es consecuencia del……….. Sí claro, del déficit fiscal. Se acuerdan (si es que han leído este blog) que decíamos que “hay que corregir a la madre para curar a la hija”. Ese es el dato que hay que mirar. La “madre del borrego” es el déficit fiscal y la inflación, su hija descarriada.

El gobierno intenta emitir menos de lo que hace falta para cubrir el déficit y, de esta manera, ir “secando” la economía, pero en los subsidios a la energía tiene su enorme “talón de Aquiles”. Y el Fallo de la Corte no ayudó para nada, aunque la gente lo festeje. Pagaremos menos la luz y el gas, pero pagaremos más con la inflación que seguirá viva un buen tiempo más.

Más baja, tal vez. La recesión está haciendo su trabajo. Pero entre la euforia de Prat Gay y la prudencia de Sturzenegger, me quedo con el segundo, aunque los dos apunten al mismo y loable objetivo en el mediano y largo plazo que es destruir al monstruo inflacionario. 

No estoy tratando de enseñar a nadie. Esta nota es sólo descriptiva y busca reunir argumentos y explicaciones que andan sueltas, pero que todas confluyen en lo mismo. El gobierno tiene muy claro lo que pasa y los economistas (si actúan exentos de intención partidaria) mucho más. Aún aquellos que, al hablar, se debaten entre decir lo que es “políticamente correcto” y lo que no.

“La inflación ya no es un problema”, dijo Prat Gay (Ministro de Hacienda). Y Sturzenegger (Presidente del Banco Central) dijo “No cantemos victoria antes de tiempo”.

Si quiere llenarse de números, lea estas notas. Es denso, pero son los números que gobiernan el problema.







Vale la pena leer a Daniel Fernando Canedo en Clarín:

“En el Palacio de Hacienda creen que el tiempo político-electoral ganará peso en el corto plazo y perderá terreno la posibilidad de reducir el déficit, vía recorte de partidas presupuestarias”.

Y esta es una definición nueva: “Pero Sturzenegger, que hasta ahora siempre consiguió el respaldo del Presidente para llevar adelante su política de contracción monetaria, ya había adelantado su idea de que en los próximos tres años las tasa de interés debería ser 4 o 5 puntos positiva en términos reales” (recordemos que la tasa que se paga a los depositantes, o tasa pasiva, siempre fue históricamente negativa respecto de la inflación).


Dice Martín Bedegaray: “En 2005, las transferencias económicas al sector energético eran de $ 3.300 millones. Ahora, si se llega a $ 220.000 millones de subsidios, el subsidio estatal escaló 165 veces (lo transcribo textual, pero creo que erró en la cuenta: 220.000/3.300 da 66,67) . En dólares, se trepa de US$ 1.000 millones en 2005 a cerca de US$ 14.500 millones este año”.



Retrotrayendo las tarifas de los servicios públicos hemos prevenido que se cometan algunas injusticias con los que tienen problemas, pero también hemos logrado que los porteños de Recoleta (y algunos más) sigan pagando $ 150 de luz por mes. Y a nuestro Estado le costará $ 220.000 millones en subsidios que pagaremos con inflación y, dentro del mismo esquema, con más recesión. Y los habitantes de todo el país.



Los industriales, y el resto de los agentes económicos, reclaman que la economía arranque y entre en un período de crecimiento (y después el desarrollo). El gobierno les responde que estamos mucho mejor, pero todavía estamos atravesando una difícil coyuntura. Y llama al diálogo para “acordar políticas estructurales de largo plazo entre todos, sentados en una mesa”.




En definitiva, es una tarea titánica para la que habrá que armarse de paciencia. Es un asunto que nos afecta a todos, especialmente a las generaciones que están armando su porvenir. Los que vivimos todos los tiempos en los que les sacamos 13 ceros a nuestra moneda, tenemos la piel curtida y nos abruma la recurrencia batiéndonos el ánimo, pero están los que esperan con esperanza porque todavía tienen mucho camino por recorrer.

Mirar para atrás para aprender y no cometer los mismos errores (aunque en eso parece que somos bastante testarudos –o testaduros-), pero sobre todo, mirar para adelante porque, como siempre, los que nos afectará la vida está allí, en el futuro. Lo que ya pasó servirá para acordarse de los responsables, pero lo hecho, hecho está.

Este es un trabajo de alta profesionalidad para los que toman decisiones, pero también es una profunda tarea de solidaridad social donde cada uno tenemos que poner lo nuestro y, si estamos en condiciones de contribuir, no hacernos los distraídos.

Como dijo Henry Jones, Sr. (Sean Connery) en “Indiana Jones y la última cruzada”, ojalá todos consigamos “iluminación”.







Por el Cr. Hugo Antonio Borelli