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martes, 28 de agosto de 2018

Celebrando nuestro puerto, una vez más


Homenaje a los gestores de nuestro Gigante Portuario


Una vez más, y esta vez con motivo del 25° Aniversario de la creación del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB) el 1 de setiembre de 1993, quiero dedicar estas palabras, más que para hablar de la historia de estos primeros 25 años y el gran futuro que continuará, para reconocer y homenajear a todos los que contribuyeron a su éxito y prestigio, a todos aquellos que, con su trabajo, esfuerzo, pasión y visión hicieron posible el desarrollo del complejo portuario de Bahía Blanca, desde sus orígenes hasta el presente.

He dicho en muchas ocasiones, y más importante que decirlo es sentirlo, que he tenido muchos trabajos en mi vida profesional y laboral, tanto en el ámbito privado como público, pero el que me tocó cumplir en el Consorcio fue, sin dudas para mí, el que más me entusiasmó, atrapó y apasionó, de todos ellos.

Tal vez muchos de los actores, de varias generaciones, que gestaron este éxito portuario, tengan este mismo sentimiento. Y no es para menos. Porque todas las visiones y planes, ejecutados con capacitación, trabajo y esfuerzo, permiten ver y disfrutar los resultados concretos conquistados hasta ahora.

Desde el 1° de setiembre de 1993 el, para entonces, novedoso modelo portuario bahiense de cogestión público-privada permitió un salto enorme de calidad en los desarrollos portuarios. El nuestro fue el primer puerto autónomo de la República Argentina, liderando el proceso de transformación de todo el sistema portuario argentino, e incluso, trascendiendo como referente más allá de nuestras fronteras. Nuestro puerto es apreciado como uno de los más importantes de América Latina por sus volúmenes de carga, su eficacia operativa, la competitividad de sus costos, la cantidad de terminales funcionando en su territorio, la profesionalidad de su gente y, por supuesto, por su profundidad.

Pocas ciudades del mundo tienen el privilegio de contar con un puerto y muchas menos con uno que sostenga una gestión exitosa durante tantos años.

En todo ese tiempo, la institución y la comunidad portuaria que la contiene han crecido vigorosamente sin solución de continuidad y esto ha sido la obra del factor humano

Todos sus presidentes, directores, gerentes, personal y todos los trabajadores y empresas portuarias fueron artífices indiscutibles de ese crecimiento que, con la estabilidad generada por sus reglas de juego duraderas, permitieron siempre trazar y ejecutar acciones estratégicas y un modelo de sana administración que consolidó su autofinanciamiento y el respaldo a las grandes inversiones realizadas en su territorio.

La realidad presente de nuestro sistema de puertos bahienses, sin exageraciones, me permitió definirlo como un “Gigante Portuario”. Por eso hay que agradecer y homenajear a todos los que, desde cada lugar y desde los tiempos de la AGP hasta este cumpleaños, dejaron su impronta y su contribución al desarrollo de este Gigante.

A todos ustedes, ¡Gracias!

A los impulsores y artífices de la Ley de Puertos que revolucionó el sistema portuario argentino en 1992; a los bahienses que se unieron al desarrollo de esa nueva visión concibiendo las bases para la sanción de la Ley 11.414, que creó al Consorcio; a todos los presidentes y directores que se sucedieron en su conducción, apuntando siempre a la visión de intereses comunes por encima de los sectoriales; a la planta permanente del Consorcio, que son el alma operativa del funcionamiento del puerto, desde los niveles gerenciales, jefaturas y las funciones auxiliares y que son a quienes siempre llamé afectuosamente y con reconocimiento “El Equipo”; al Consejo Consultivo, que contribuye como caja de resonancia y el aporte de otras instituciones que no forman parte del Directorio, para completar la interacción con la dirigencia de nuestra ciudad; a todos los gremios que forman parte de la Intersindical Portuaria, por la madurez y sensatez que siempre han demostrado en la defensa de los intereses de los trabajadores; a las autoridades y el personal de todas las empresas que forman parte de la comunidad portuaria porque cada uno, desde su lugar, conforman la potencia de un puerto que realiza una gran contribución a las exportaciones de nuestro país traduciéndola en empleos y recursos que consumen y gastan donde viven; al Municipio de Bahía Blanca, el Concejo Deliberante y los legisladores bahienses y regionales que ayudan y tienen clara la importancia estratégica de este puerto como factor de crecimiento y desarrollo; a todas Universidades y el IADO que, con su soporte académico y científico, son interconsulta permanente en temas de alta sensibilidad o importancia técnica; a los medios de comunicación, locales y nacionales y, en especial, a todos y cada uno de los periodistas que ayudan a difundir, mejorar o corregir la gestión, multiplicando el conocimiento de la población; a la Prefectura Naval Argentina y a la Armada Argentina, por su conexión indisoluble con el puerto en el control y vigilancia de nuestro estuario; a los organismos nacionales como la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, AFIP, Aduana, SENASA, que deben garantizar la corrección de todas las operaciones portuarias; al Tribunal de Cuentas de la Provincia como vigía permanente de este modelo de administración; a las asociaciones y trabajadores de la pesca artesanal que, siendo los actuales protagonistas de una actividad ancestral, previa a la existencia misma de los puertos, comprendieron que había que concretar una reconversión para lograr nuevas formas y lugares de captura y mejorar la formalidad de sus actividades; a la Asociación Americana de Autoridades Portuarias y a la Asociación Internacional de Ciudades Puerto que, a través del tiempo, nos honraron con cargos importantes, producto del valor de nuestro puerto a nivel internacional; a las entidades, asociaciones y clubes de Ingeniero White porque son los verdaderos pilares de una comunidad que expresa siempre que quiere estar mejor en su localidad portuaria y con quienes el puerto debe comprometer su aporte; a todos los vecinos de Bahía Blanca y, en especial, a todos los vecinos de mi querido Ingeniero White, que siempre han otorgado al puerto reconocimiento social porque, aunque demandantes, reconocen la importancia de tener un gran puerto en la ciudad.


En tanto humanos, los éxitos y algunas frustraciones, los aciertos y los errores, las virtudes y los defectos, son de todos. Por eso, en aquel “Celebrando nuestro Puerto”, decía:

La historia no comienza con nosotros y, por supuesto, mucho menos termina con nosotros.
Los éxitos no son competitivos, son nuevos aportes que se suman a otros éxitos, y así se gesta una trayectoria exitosa.


El Gigante está intacto y mirando al futuro con vocación y ambición de ser cada vez más grande e importante, contribuyendo al comercio exterior de la Nación, a dar empleo a mucha gente, y a ser un motor de crecimiento y desarrollo de la ciudad que lo contiene. Es un modelo probado y efectivo de gestión portuaria y hago votos para que continúe siempre de esta manera.




Desde todo lugar, mientras viva, seguiré promoviendo, trabajando y aportando por el éxito del Puerto de Bahía Blanca.




Cr. Hugo Antonio Borelli
Presidente del C.G.P.B.B. 2012-2016

miércoles, 18 de octubre de 2017

Ser Ciudad-Puerto es mucho más que ser un puerto

Alegría y Reflexiones. Agregar a otros actores sumaría mucho más.

En esta entrega voy a compartir con ustedes la nota que me invitaron a escribir los responsables editoriales de la Revista Ciudad Puerto con motivo de su Edición Especial por el 24° aniversario del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca.


La revista es un emprendimiento local dedicado a la “Actividad Portuaria, Industrial, Cultural & Medio Ambiente”, cuyo Número 1 apareció en diciembre de 2012 y especialmente enfocado en la localidad de Ingeniero White y nuestro puerto.






Este es su contenido completo:

Un nuevo aniversario del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, el vigesimocuarto, me convoca una vez más a la alegría, por una parte, y a algunas reflexiones, por la otra.

Feliz cumpleaños a todo el Equipo que, día a día, contribuye a que se haya cumplido otro año de este modelo de gestión exitosa que ha hecho del Puerto de la Ciudad de Bahía Blanca uno de los más importantes de la Argentina y América Latina.

En mi mensaje del 22° aniversario pude agradecer a la enorme cantidad de personas que, desde 1992, contribuyeron en todas las etapas a crear, desarrollar, y sostener un sistema de administración portuaria que, por su eficacia, luego fue seguido por otros.

Hoy el puerto ha iniciado una nueva etapa, con nuevas improntas, con ese magnífico Equipo, que logrará nuevas realizaciones y progresos, y sosteniendo las buenas cosas que se lograron antes, a través de todos los que tuvimos el orgullo de participar. Y el sentimiento de pertenecer a una Ciudad-Puerto está más fuerte y arraigado que nunca.

En aquel momento decía: “¿Cómo desarrollar una visión sobre cómo será, para este puerto, el resto de su vida? Es más sencillo visualizar el futuro en el corto y hasta mediano plazo, porque el largo entra en el terreno de la visión profundamente estratégica, los sueños y las utopías”. “Las principales acciones de los administradores portuarios conducen a aumentar los volúmenes de carga, exportar más, mejorar la velocidad operativa, disminuir los costos; es decir, mejorar la competitividad en todos sus aspectos; pero, por otro lado, también sostenemos que de nada serviría continuar creciendo en las capacidades internas si la carga no llega mejor, más rápido y seguro a los puertos”.

Y todos estos aspectos propios de la operación portuaria tienen que servir no solamente para crecer y reinvertir en nuevas capacidades, generando más empleo, sino también, como un fin mayor, a contribuir al desarrollo de la ciudad que contiene al puerto, a su región y al país con programas de responsabilidad social que canalicen excedentes destinados a necesidades de la comunidad.

Un fin mayor: contribuir al desarrollo de la ciudad que contiene al puerto con programas de responsabilidad social que canalicen excedentes destinados a necesidades de la comunidad.


Imaginar el futuro

Vale la pena destacar, entonces, que en este vigesimocuarto año se haya decidido renovar su Plan Estratégico, a través de un trabajo que se ha denominado “Visión Portuaria Bahía Blanca 2040”. Esto de intentar prever el futuro de nuestra ciudad y su puerto, insertos en el país y el mundo, 23 años para adelante resulta, a todas luces, loable porque representa un símbolo de algo que se ha hecho poco en la Argentina, cual es trazar planes y gestionar acciones para el largo plazo.

Un plazo que excede los tiempos naturales de los dirigentes que los imaginan y ponen en marcha. Por eso tiene mucho valor, porque parte de la base de reconocer, con humildad, que los resultados finales tal vez no los lleguemos a ver o lo haremos desde otro lugar.


Siempre se trata de crecer sobre lo construido y crear con nuevas ideas y nuevos logros. Así intenté hacerlo yo respecto de las gestiones precedentes y espero que también lo harán los que vengan en el futuro. La historia no comienza con nosotros y, por supuesto, mucho menos termina con nosotros: “Los éxitos, en estos casos, no son competitivos, son nuevos aportes que se suman a otros éxitos, y así se gesta una trayectoria exitosa”.

Claro que 23 años hacia el futuro es mucho tiempo, casi otro tanto como los que ya ha vivido el Consorcio. Sobre todo en una época donde se están trastocando muchos paradigmas, donde los vertiginosos cambios tecnológicos, del conocimiento y de otra índole vienen modificando la forma de pensar y hacer a una velocidad a la que resulta muy esforzado adaptarse.

Seguramente un plan de este tipo requerirá dividirlo en etapas más cortas (quinquenios, por ejemplo) para adaptarlo y corregirlo sobre la base de cuestiones que ni siquiera sabemos que van a suceder.

¿Cómo serán, en 10 o 20 años, la logística y la tecnología aplicada a la misma? Con el crecimiento de la generación de energía a través de fuentes renovables, ¿qué pasará con la buena parte del transporte marítimo dedicado a movilizar combustibles fósiles? ¿Cómo habrá que adaptar el compromiso social de esta organización a otro tipo de demandas requeridas por el compromiso Ciudad-Puerto? Se podrían plantear decenas de preguntas como éstas y, obviamente, intentar contestarlas es la tarea de un plan a largo plazo como éste. Y así, las revisiones y modificaciones a nuevas realidades serán inevitables.

Ya en 2012 lo tuve claro y bauticé a nuestro puerto de Bahía Blanca como un “Gigante Portuario”Como ya he expresado en otras ocasiones el Gigante está intacto y mirando al futuro con vocación y ambición de ser cada vez más grande e importante, contribuyendo al comercio exterior de la Nación, a dar empleo a mucha gente, y a ser un motor de crecimiento y desarrollo de la ciudad que lo contiene. Es un modelo probado y efectivo de gestión portuaria y hacemos votos para que continúe siempre de esta manera.


Solidaridad portuaria y compromiso social

Al principio de esta nota comenté que, además de la alegre celebración, quería aprovechar la ocasión para hacer algunas reflexiones.

No muchos saben que, desde su creación, el Consorcio estuvo exento, por ley provincial, del impuesto a los ingresos brutos por tratarse de una entidad sin fines de lucro y contribuyendo a la competitividad de los costos portuarios. Pero esto cambió cuando la Provincia eliminó la exención y le reclamó el pago de este impuesto regresivo, desde 2010 hasta el presente y con la mayor alícuota del 5%. (Nótese que este impuesto está siendo objetado actualmente, en el marco de una reforma tributaria integral que buscará gradualmente su eliminación).

Aquí quiero respaldar el contenido del proyecto de Ley de Puertos Bonaerenses que considera volver a la situación anterior eliminando el pago de ingresos brutos, pero cambiarlo por una contribución del mismo orden (5% de los ingresos) a la creación de un Fondo Compensador Portuario provincial que permita a la autoridad portuaria de la provincia destinar recursos hacia puertos que necesitan inversiones y cuya capacidad propia no es suficiente para financiarlas. De este modo, puertos como el nuestro podrán colaborar con otros puertos de la provincia tratándolos a todos como un Sistema Portuario Integrado.

En otro orden, los que han tenido la oportunidad de examinar o consultar el Plan Estratégico hacia el 2040 habrán notado que contiene, como es común en este tipo de planificaciones, un análisis F.O.D.A. (Fortalezas-Oportunidades-Debilidades-Amenazas).

Las Fortalezas y Oportunidades son muchas y han sido ampliamente analizadas. Son todas las que marcan un promisorio porvenir para nuestro puerto mientras su gestión siga por el buen camino. Las Debilidades y Amenazas son, en general, de carácter operativo como ser los deficientes accesos viales y ferroviarios, las descargas cloacales y su impacto medio ambiental, la escasez de agua de uso industrial, la falta de tierras para expansiones y otras.

Pero quiero detenerme en dos temas en particular: del lado de las Debilidades, el “desequilibrio del desarrollo con la comunidad de Ingeniero White”; y del lado de las Amenazas, la “falta de alineación de las organizaciones sindicales con los objetivos del complejo portuario-industrial en materia de competitividad y eficiencia”.

Con respecto a lo primero, siempre reconoceré que, durante mi gestión, con todo el apoyo del Equipo consorcial, uno de los logros sobresalientes fue la instalación definitiva del Programa Ciudad-Puerto y la construcción de infraestructura portuaria recreativa como una inversión primigenia y necesaria para atraer a la población a su mar y su puerto.

Sus dos primeros exponentes fueron el Balcón al Mar y el Paseo Portuario a lo largo del muelle Ministro Carranza. Para su completamiento, acaba de anunciarse la tercera etapa cual es la puesta en valor del ingreso por la Av. Mario Guido, desde el ingreso por Guillermo Torres hasta la plazoleta. Así el sector de paseos internos quedará totalmente integrado.

Pero la “debilidad” aludida se refiere a lo que ocurre puertas afuera del puerto, esto es la situación de su hermano gemelo de nacimiento, Ingeniero White. La localidad necesita ayuda para mejorar su aspecto y condición. Los particulares, por no poder o no querer, casi ni invierten en ella y el “pueblo” que nació junto con el puerto está casi como detenido en el tiempo.


La Fundación que no dejaron ser

Este era uno de los objetivos primordiales que pensamos al crear en 2015 la “Fundación para el Desarrollo Sostenible de la Ciudad Puerto de Bahía Blanca”. Las razones por las que la iniciativa no se puso en marcha por parte de las actuales autoridades quedan para otro análisis (*), pero se trataba de crear una herramienta que sumara las contribuciones que puede hacer el propio Consorcio a otras, públicas y privadas, que multiplicara la masa crítica de recursos a aplicar a estos fines sociales.

Escritura de constitución de la Fundación 09-10-2015

Acta de aprobación por unanimidad de la Fundación


(*) Al estilo de la muy exitosa Fundación Valencia Port (España), los objetivos y posibilidades de esta herramienta son muy buenos. Aún sin mi presencia, como mentor del proyecto, las actuales autoridades (que la conducirían) debieran explicar mejor por qué decidieron no llevarla adelante, a pesar que su creación fue aprobada por unanimidad del Directorio en setiembre de 2015 y la mayoría de los directores siguen perteneciendo al mismo.

Resolución de aprobación de la Fundación de la Dirección de Personas Jurídicas P.B.A.

Matrícula de inscripción de la Fundación N° 43397

El Consorcio acaba de anunciar que invertirá en el orden del millón de dólares anuales para estos fines. Sin duda se trata de un aporte importante, pero no suficiente. Con el mecanismo aquí descrito se podría triplicar o cuadruplicar la inversión y lograr un impacto mucho más rápido y potente. Ingeniero White y la ciudad se lo merecen. Eso es, esencialmente, ser una Ciudad-Puerto.

Sumando los aportes del Consorcio a otros, públicos y privados, se podría triplicar o cuadruplicar la inversión en el Programa Ciudad-Puerto.

¿Desalineación sindical?

Con relación a lo planteado como una “amenaza”, enunciada como “falta de alineación de las organizaciones sindicales con los objetivos del complejo portuario-industrial en materia de competitividad y eficiencia”, debiera explicitarse mejor a qué se refiere.

Los diversos sindicatos que operan en el puerto ¿Están en contra del progreso de su fuente de empleo? ¿Realmente quieren que el puerto sea menos competitivo y eficiente? En verdad, no lo creo. Sería como “escupir para arriba”.

¿No habrá faltado un diálogo más profundo con este sector? Cuando se mencionan, en la Visión Portuaria 2040, los actores que “acompañan esta visión” abundan mayoritariamente instituciones y organismos públicos y privados y empresas. En una línea se menciona a la Intersindical Portuaria, pero luego se plantea como una amenaza su falta de alineación.

Esto no es sustentable si no se corrige. No hay modo de llevar adelante un plan de tan largo aliento si todos los actores no están alineados en la misma visión. Y el sector del trabajo es un actor sustancial porque es el motor que realiza las acciones y metas que se proponen.

Conclusión

Se dice que las personas nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos. Espero que instituciones como el Consorcio en particular y el Puerto de Bahía Blanca, en general, hagan todo lo primero, pero nunca lo último. El destino es perdurar en el tiempo y más allá de las personas, aunque todas estas hayan dejado, en su paso, su capacidad, sus ideas, sus logros, que se van sumando a lo largo de los años y durarán para siempre.

Mis mejores deseos a todos los que siguen haciendo del Puerto de Bahía Blanca una gran organización. Lo que no está bien puede corregirse, si es que hay vocación de hacerlo. 

En mi caso, desde todo lugar, seguiré trabajando por su Éxito.





Ex Presidente del Consorcio 2012-2016







lunes, 26 de septiembre de 2016

Del Muelle de Hierro al Balcón al Mar

131° Aniversario de Ingeniero White (1885-2016)

El 26 de setiembre de 1885 se inauguraba el primer muelle nacional en Ingeniero White y con ello se marcaba, no sólo el origen de nuestro puerto, sino mucho más que eso, se producía el nacimiento del pueblo whitense. Por eso, siempre me gusta decir que la relación entre Ingeniero White y su puerto está indisolublemente unida, son hermanos gemelos y hoy ambos cumplen 131 años.





Hay una novela escrita por Joles Sennel que se llamó “El hermano rico y el hermano pobre”, que luego fue la inspiración para una exitosa miniserie de televisión que se llamó “El rico y el pobre”. Con razonable y mesurado dramatismo, pero sin “golpe bajo” (a todos nos caben las generales de la ley), me parece oportuno trazar un paralelismo entre el hermano puerto y el hermano pueblo.

De eso se tratan las acciones de responsabilidad social por parte del puerto hacia la comunidad, que siempre han estado presentes y que deben seguir estando. Se ha hecho bastante y se debe hacer más. White lo necesita.



Desde el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, y desde fines de 2014, hemos reivindicado aquel primer muelle de hierro y madera que diera origen a nuestro puerto hace 131 años, conservando su estructura original y montando sobre él un espacio recreativo denominado “Balcón al Mar” que, junto al nuevo Paseo Portuario inaugurado a lo largo del muelle Ministro Carranza, contribuyen a ofrecer un lugar atractivo para todos los visitantes locales y externos, que pueden estar de frente a “su” mar y conocer más de cerca la operación portuaria.


Por eso, más allá de decirle “Feliz Cumpleaños” a los whitenses, hago votos para que se mantenga el compromiso y esfuerzo concreto para tener lo más pronto posible un mejor y más atractivo Ingeniero White, como el exponente más cercano y querido de nuestra ciudad portuaria.

Los cumpleaños llegan y la tarea debe continuar.








lunes, 15 de agosto de 2016

Bahienses, a las cosas. Parte III

Somos una Ciudad - Puerto

Mucho es lo que, me parece, ha podido concretarse en el ámbito del puerto de Bahía Blanca en los últimos años, pero han quedado ideas y proyectos pendientes. Y la posibilidad de llevarlos adelante es perfectamente alcanzable, y sigue habiendo equipo para lograrlo.


Frente Costero y Paseo del Humedal

Se ha dicho en los últimos tiempos que el Frente Costero es una obra inconclusa y se reprocha tal situación. La realidad es que la provincia financió la primera de tres etapas y el municipio limpió el viejo basural a cielo abierto “Belisario Roldán”. Dicho entre paréntesis, qué suerte la de este brillante político y periodista argentino y cordobés, autor de la famosa pieza oratoria “Padre nuestro que estás en el bronce” cuando se inauguró el monumento a San Martín en Boulogne Sur-Mer, para que en Bahía le hayan puesto su nombre a un basural.

Se trata de recuperar al uso público un área estratégica de contacto con la ría (estuario de planicies costeras en términos correctos), precisamente accediendo a través de lo que fue aquel lugar de destino de nuestra basura.

Paseo peatonal
El Paseo del Humedal conforma un proyecto de entregar una costanera pública a la ciudad, culminando con la observación del estuario. Como una avanzada, tal como lo hizo el balneario Maldonado hace un siglo, se dispondría de una costanera de 1.800 metros bordeando la marisma hasta un paseo bulevar en la zona de plea y bajamar, con dos niveles de rambla. Finalmente en su extremo de contacto con la ría, una gran bahía mirador y un malecón de resguardo para propiciar una marina para actividades náuticas.

Vista del Paseo, malecón, laguna y marina
Precisamente, en su momento me tocó sugerir que la laguna que está allí formada, conectada con el canal y debidamente dragado ese ingreso para la renovación de las aguas y el movimiento de embarcaciones, eran una oportunidad muy buena para la creación de una marina deportiva y el traslado del Club Náutico que hace tiempo quedó en un lugar inadecuado frente al movimiento portuario.


Está claro que las dos etapas restantes debieran concretarse con la suma de los esfuerzos públicos provinciales y municipales y la colaboración del Consorcio de Gestión del Puerto y privados interesados en instalar allí emprendimientos de carácter turístico y gastronómico.

El Castillo

Un mirador en la terraza sería extraordinario
La ex Usina General San Martín, situada en Ing. White, conocida popularmente como “el Castillo” por sus torres almenadas, tiene el estatus legal de monumento histórico nacional desde el año 2002, merced a la Ley Nº 25.580. Este edificio, emplazado en terrenos ganados al mar, fue diseñado por el Arquitecto Molinari y su construcción, a cargo de Geopé, finalizó en 1932. Se encuentra desde hace mucho tiempo desafectado de su uso originario; y sin posibilidad de ser visitado o de disponer de sus espacios para nuevos usos en virtud del deterioro de su fachada, accesos, ventilaciones e interiores.

Por tratarse de un monumento histórico nacional, debiera preverse la solicitud de financiamiento ante el gobierno nacional de las obras de restauro y puesta en valor del edificio y de su entorno inmediato.
Se proyectó trabajar por módulos de restauración, dado que el edificio se encuentra dividido en cuatro grandes cuerpos: el de las oficinas administrativas y controles generales, el de la nave central de turbinas y generadores, el de las calderas y los condensadores, y el de la torre, sector de ingreso y conector entre niveles.

Siempre se ha dicho que los aspectos más complejos, y más onerosos, son la limpieza de la contaminación por asbesto y el retiro de los transformadores ubicados frente a la fachada. Por eso aquí también se requiere el concurso de la ayuda nacional y municipal y el apoyo del Consorcio de Gestión. A pesar de estar bajo jurisdicción municipal, en mis tiempos de gestión en el puerto siempre me manifesté colaborativo para esta restauración en la medida en que el municipio tomara la iniciativa.

Puesto en valor, la terraza del Castillo sería el más maravilloso mirador hacia el estuario con que podría contar la ciudad. En nuestro Programa Ciudad-Puerto estaba contemplado.

Calle Guillermo Torres

Antes y posible después de calle Guillermo Torres
Esta obra felizmente se está realizando en estos momentos. Fue planeada en el marco del Plan Director para la localidad de Ingeniero White. Se trataba de la promoción de acciones que vuelvan a generar una intensa actividad de usos gastronómicos y comerciales con una nueva fisonomía.

Y deberían ser ampliadas con la constitución del Parque Lineal Guillermo Torres, completando la secuencia de parques que se iniciaría en el Valle del Napostá en el alto y, vinculados a la traza ferroviaria, culminaría su desarrollo en Ingeniero White.

Posible vista del parque lineal Guillermo Torrres
Sería un área parque de 10 hectáreas, con desarrollo de actividades locales, espectáculos y recreación, empapadas de la tradición de un lugar de la ciudad en contacto con la identidad portuaria.


Interior portuario
Aquí hay dos propuestas interesantes, de aplicación alternativa según mejor convenga a los intereses portuarios.

Desde el punto de vista de la infraestructura portuaria recreativa, iniciadas con el Balcón al Mar y el Paseo Portuario, y con respecto a este último, debiera completarse la tarea de trasladar el “cementerio” de lanchas de pescadores, que interrumpe la continuidad del paseo, dando otro espacio adecuado a sus propietarios, y permitir la extensión a lo largo de todo el muelle Ministro Carranza de este paseo, acercándose al Balcón, a pesar de la insalvable interrupción que genera las instalaciones de la empresa Cargill.

Con respecto a instalaciones fijas a recuperar se encuentran los tres tradicionales y enormes galpones linderos a la plazoleta portuaria, hoy con muy bajo uso, y la recuperación y puesta en valor del ex frigorífico 3 Ases, destruido parcialmente hace mucho tiempo por un incendio.

A la derecha, los galpones linderos a la plazoleta portuaria

En su momento imaginé la instalación en esos galpones de un Centro de Convenciones para toda la ciudad (que no tiene), con gran capacidad de albergar personas, creando varios salones divididos por esos clásicos paneles corredizos, que permiten adecuar la necesidad a la envergadura de los eventos. La inversión era accesible y el Consorcio de Gestión podría contar con diversos aportantes para financiarla.

Pero también sucede que estos galpones, junto al edificio puesto en valor del ex frigorífico, también podrían ser muy aptos para la instalación de recintos cerrados bajo el régimen de una sub zona franca portuaria. Este es un proyecto de máximo valor agregado para el puerto y para la Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, adicionando a esta subzona, como recintos a cielo abierto, las 8,8 hectáreas libres que se encuentran en el extremo de Cangrejales.

Habrá que resolver cuál resulta más oportuno, pero de lo que no tengo dudas es que hay que hacerlos.

Conclusión

Y esto es todo, por ahora. Dejo aquí un conjunto de propuestas, susceptibles de ser discutidas, criticadas, mejoradas o cambiadas por mejores. Y en el marco de lo que todos deberíamos hacer, sin mezquindades y egoísmos, y sólo pensando en
lo mejor para Bahía Blanca y su Puerto.

Pero me reitero respecto del principio, volviendo a parafrasear a Ortega y Gasset: Bahienses, a las cosas!