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lunes, 3 de julio de 2017

El dilema electoral retrasa el progreso

Los ganadores no juegan a la perinola

La palabra “progreso” utilizada en el título está conscientemente elegida en su sentido etimológico, filosófico y sociológico: es un concepto que indica la existencia de un sentido de mejora en la condición humana. Su contrario es la regresión.

Pienso que los instrumentos de la democracia y, en especial, sus procesos electorales, deben tener esta búsqueda como uno sus principales objetivos. Cualquier otra meta de menor jerarquía y, en particular, las más mezquinas y personalistas, deberían ser percibidas por la población a la hora de votar y castigarlas en consecuencia.

Todos los portales de noticias, por estos días, analizan, o justifican, o critican la decisión (que atribuyen a Macri) de intentar “polarizar” la elección con una Cristina “vivita y coleando”, con indiferencia a todas las causas judiciales abiertas en su contra que, con una “justicia” sorprendentemente lenta, al menos permitió que la ex presidente pudiera presentarse como candidata.

Ni que hablar de Carlos Menem que, con condena firme de inhabilitación por 14 años para ejercer cargos públicos, confirmada por Casación, igual podrá ser candidato y, posiblemente, reelecto senador de la Nación.

Y a mí, que me gusta usar los dichos populares: “la culpa no es del chancho sino del que le da de comer”.

Por el otro lado, y a la vez, está la economía, con un arranque débil y tardío, la caída de las ventas en muchos rubros del sector comercial, la inflación que, inexorable, orada el poder adquisitivo de los salarios, el aumento brutal de las tarifas y las inversiones que no se producen, para generar el empleo que tanto hace falta.

Y no me olvido de una presión tributaria asfixiante que impone una urgente transformación que revolucione la forma de cobrar impuestos en la Argentina. Y no digo una reforma tibia con tímidas correcciones, hablo de una reforma revolucionaria que, por empezar, elimine todos los impuestos regresivos (ingresos brutos, impuesto a los débitos y créditos bancarios, etc.) que son absolutamente lo contrario a la equidad tributaria.




Hace falta una reforma tributaria revolucionaria que elimine todos los impuestos regresivos.

Interesante y lúcido es el análisis que hace Jorge Fontevecchia, CEO de Editorial Perfil, en su nota “¿No vendrán inversiones por culpa de Cristina?”, donde pronostica que por esta estrategia (dice que fundamentalmente alentada por el gobierno) se retrasarán las inversiones “desensillando hasta que aclare”, al menos hasta después de las elecciones y, posiblemente (según sus resultados) hasta después del 2019. Según el autor, esperando para ver si el país tiene chances de volver al “populismo” o no.

Sólo por razones semánticas yo cambiaría el verbo “vendrán” por “habrá”, porque el “vendrán” sólo induce a pensar que se trata de la llegada de la inversión extranjera, dejando afuera a la inversión de argentinos (los más miedosos y reticentes entre los que tienen la capacidad de invertir).

Y esto está directamente relacionado con mi nota de octubre del año pasado “Para crecer hay que poner mucha plata. La “cantidad” bien entendida empieza por casa”, donde hablando de la competitividad de nuestro país a la hora de atraer inversiones, hacía las siguientes preguntas “¿están los argentinos interesados en invertir en Argentina? ¿son iniciadores a riesgo del proceso de inversión o se quedan esperando garantías?”.

Allí también analicé, en detalle, las enormes posibilidades que ofrece la Argentina en cada uno de los grandes sectores de la economía (sector público en infraestructura y obra pública, petróleo y gas, minería, industria, agricultura, construcción, alimentos y bebidas).

Y, desde esos números, remataba con otras tres preguntas: “¿cuánto invertirán los argentinos en su propio país?, ¿lo harán algunos, blanqueo o no mediante, con parte de las gigantescas sumas que mantienen en el exterior? ¿o se quedarán de nuevo “sentados” a esperar que vengan primero los extranjeros a marcar el rumbo?”.

El capital es miedoso y sólo piensa en sí mismo

A ese miedo podemos sumarle la cobardía. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente es así. Y no es cuestión de “rasgarse las vestiduras” imputándole que carece de sentido solidario. El capital es impersonal (aunque detrás de su manejo haya personas) y sólo piensa en su propia rentabilidad, su seguridad jurídica y el mejor ambiente favorable del que pueda disfrutar. Cualquier otra demanda que se le haga al capital (extranjero o criollo) es pura utopía.

El gobierno tiene la obligación de crear, orientar y establecer las condiciones para la inversión, que sean seguras jurídicamente y duraderas, pero el capital privado es el que tiene que “jugarse” desde el principio. Y no permanecer “agazapado” viendo cómo le va al otro primero y después reaccionar.

Soy reiterativo, pero los argumentos están recontra vigentes. La gente mira lo que le pasa a la gente. Los datos del crecimiento, los porcentajes del PBI y otros datos de la macroeconomía son importantes porque son las grandes formas de medir lo que pasa, pero para el común de los argentinos es información poco entendible y con números que sobrepasan a la comprensión práctica personal.

La gente mira si tiene empleo, si la familia o sus hijos consiguen empleo, si se puede vivir un poco mejor, si la plata alcanza, si la educación vale la pena, si se tiene mejor calidad de vida.

La riqueza que se genera en un país tiene que servir para que circule más riqueza para su gente. Y esta es la gran lucha para vencer a la pobreza.

Tanto nos ha castigado el mal ejemplo, desde arriba y desde abajo, que somos “sospecheros” para todo (vulgarismo para el que sospecha de lo que venga). Como dice el dicho: “el que las tiene hechas, tiene las sospechas”.

Si alguien gana bien nos preguntamos en qué “curro” andará; si alguien es exitoso, con quién se habrá acomodado; si se cierra una concesión o una adjudicación, a quién habrá sobornado. Estas cosas las vemos nosotros, a veces acertando y a veces equivocándonos, pero también se ven desde afuera.

Y esto vale fundamentalmente para los más jóvenes que se están preparando para el futuro. Tendrá que venir una generación de exitosos honestos que ganen mucha plata a fuerza de talento, ingenio y capacidad (sin otro recurso escondido).


La economía y el voto

Los grandes datos de la economía macro, aunque sean alicientes, no “mueven el amperímetro” de la gente si los efectos no los puede sentir en su vida cotidiana. La gente lo mira en el día a día en su economía “de bolsillo”. Y por eso vota con el bolsillo.

Y entonces se dan estas cosas, completamente incomprensibles desde la lógica de los valores, que indican que mucha gente puede “hacer la vista gorda” o ser indiferentes ante las evidencias de corrupción, con tal que el “modelo” económico que lo afecta le mejore el bolsillo y pueda vivir un poco mejor.

Inclusive la gente parece indiferente (o no le interesa) a calcular cuál es el impacto de una política populista y distribucionista (de recursos que no existen) en las generaciones futuras, aun cuando dentro de ellas estén sus propios hijos o nietos.

Lamentablemente, hemos alimentado a una sociedad enferma, por el mal ejemplo o por propia degradación, haciendo crecer la decadencia de su propia moralidad. Hemos cultivado una cultura transgresora, desde la simpleza de “colarse” en una fila hasta una actitud distante ante flagrantes hechos de corrupción de todo tipo, como si se pensara que eso no nos afecta directamente.


“Pero en el Gobierno igual hay preocupación: saben que la mejora aún no es percibida por una amplia mayoría.

La causa es básicamente que el consumo no termina de repuntar. Mientras que la mayoría de los indicadores ya muestra variaciones positivas en relación al año pasado, el consumo sigue sin hacer pie. La inflación del año pasado y la acumulada este año todavía supera el aumento de los salarios. Los ajustes de tarifas y en alimentos resultan una carga demasiado pesada para la mayoría de las familias, a las que les resulta cada vez más difícil llegar a fin de mes.

En julio se espera un repunte preocupante, porque todo indica que la inflación volvería al 2% (combustibles 7% arriba y dólar acercándose o superando los $ 17).

Pero al final del día aparece el déficit fiscal como el gran responsable. Reducir ese rojo fiscal será el gran desafío del Gobierno de cara al 2018 y el gran dato que estarán mirando los inversores para renovar su apuesta por el país”.

Así lo anticipaba en agosto y setiembre del año pasado en el blog en las notas “El vaso medio vacío o medio lleno” y en “Dos más dos son cuatro (y la matemática no es una opinión)”.

Y aquí el gobierno, responsable del manejo de la economía, enfrenta una disyuntiva tremenda convertida en un círculo vicioso compuesto por necesidades que tiran en sentido contrario.

Si ataca frontalmente el déficit fiscal, reduciendo drásticamente el gasto público (básicamente subsidios), y tomando menos deuda externa o emitiendo menos, dejaría más gente afuera en un país en el que hoy tenemos demasiada gente afuera. Continuaría deprimido el consumo por falta de suficientes recursos y la inflación, tal vez, descendería un poco, pero por la peor de las razones: la baja del consumo o caída de la demanda.

Si sigue así, sosteniendo un gasto público creciente, con aumento del déficit fiscal, para paliar apenas un poco la situación social, la inflación no se detendrá, el salario real seguirá cayendo y las mejoras deseadas en el mediano y largo plazo seguirán sin ser percibidas por la población.

Claro que de esto se sale con inversión que genere mayor producción y empleo, pero esto es más fácil decirlo que hacerlo. Por eso el gobierno apela, más allá de las mejoras institucionales y transparencia, al “estamos en el buen camino”, pero llevará algún tiempo.

También creo que a la población le gustaría ver que los más beneficiados en este proceso contribuyan un poco más a mejorar la situación general. Hay sectores, como el campo, las automotrices y la banca, a los que les ha ido muy bien en estos últimos tiempos, pero tampoco se percibe si hay “derrame” de esa mejor renta.

Antes, en ciudades como Bahía Blanca y durante mucho tiempo, se decía que “cuando al campo le iba bien, nos iba bien a todos” porque el productor agropecuario invertía o gastaba en la ciudad. Ahora, no se nota que esta sentencia se cumpla, o se nota mucho menos.

El problema es que los ganadores no juegan a la perinola (1) asumiendo que, al girarla, les puede tocar “Pon 1”, “Pon 2” o “Todos ponen”. Salvo que todas las caras digan “Toma todo”. Creo en la iniciativa privada y en el respeto al capital de riesgo, pero también creo en un estado mediador que corrija las inequidades y sea un buen árbitro en la distribución de la renta.


Conclusiones

El capital internacional con sus “brotes verdes” tardará en venir porque es cobarde y desconfiado, aunque nos reciba, nos visite y nos traten con la mejor cordialidad protocolar, nos regale la mejor sonrisa y nos felicite por lo que estamos haciendo. Igual se tomarán su tiempo para analizar los resultados.

Los inversores argentinos, más miedosos todavía (“el que se quemó con leche ve una vaca y llora”), se los ve últimos en la fila a la hora de sacar turno para invertir y dar empleo.

Si las inversiones no se concretan, o se retrasan, por la presencia o no de una señora candidata (por más influyente que sea o haya sido), ¿por qué nos jactamos de ser un país con mucha gente inteligente y de tener la mayor proporción de talentos de América Latina?

Vivimos demasiado pendientes de elecciones y los que trabajan de candidatos “trabajan” demasiado tiempo pensando en sus candidaturas o sus reelecciones. Y dedican poco tiempo a trabajar en la tarea por la que le pagan, o a estudiar y aprender lo que no saben o saben poco.

Y, como en los últimos setenta años al menos, los dilemas electorales nos retardan el progreso.

El dilema electoral es aquí y ahora. Si los ciudadanos votan “con el bolsillo”, lo único que puede favorecer al gobierno es un acto de fe. Aunque no tengan ninguna evidencia que los otros competidores sepan cómo hacerlo mejor.

Porque, aunque se instale crudamente que el gran problema es la “herencia recibida”, el que vota con el bolsillo sólo sopesará si estaba mejor antes o ahora.

Lamentable forma de pensar que reniega del futuro (el nuestro o el de los que nos seguirán), pero inevitable.  Somos así.

Quisiera concluir, de un modo optimista, que todo esto se puede corregir, que vendrá una nueva generación que no repetirá estos defectos, que abandonaremos nuestra conducta pendular y cortoplacista, que todos, pero todos, podemos ser mejores personas y mejores ciudadanos, que cundirá el ejemplo desde arriba para que lo imitemos los de abajo. En definitiva, que tendremos un mejor país, con gente que viva mejor.

Entre otras cosas, un pedido: gobierno, dirigentes y justicia “pongan un poco más de huevos” (sic).

Dicen que Albert Einstein decía (al menos la frase se le atribuye): “No se pueden obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo”. Pues pareciera que los argentinos (por no saber o no poder) disfrutáramos de hacer siempre lo mismo.

Por eso, para que esto ocurra, para obtener resultados diferentes, tenemos que dejar de ser así, para ser y hacer diferente.

Al menos, pensando en las próximas generaciones.







Por el Cr. Hugo Antonio Borelli






(1)

Pirinola, también llamado pirindola o perinola, es un trompo de material duro que tiene en sus contornos distintas escrituras, que al hacerla girar y al detenerse deja una cara con la inscripción de la suerte por lo que se utiliza para jugar y hacer apuestas. Un mito indica que la perinola tiene origen judío, sin embargo, en documentos y figuras romanas, se distinguen algunas perinolas entre los miembros del ejército romano de la antigua Roma.


domingo, 15 de enero de 2017

La Vaca no come ni da de comer…por ahora

Es saludable moderar las expectativas

Naturalmente que el título se refiere al yacimiento de “Vaca Muerta” que, a pesar de su nombre contradictorio, es uno de los proyectos que mayor volumen de inversión podría atraer en los próximos años.

Dicho sea de paso, se llama Vaca Muerta porque hay una sierra homónima cerca de Zapala que le dio al científico que descubrió, hace varias décadas, la formación rocosa del yacimiento (“roca madre”) la idea de copiar la denominación. El científico fue el geólogo Charles Edwin Weaver, que descubrió, hace casi 90 años, la presencia de una nueva roca generadora en las laderas de una sierra, mientras realizaba estudios de campo para la Standard Oil of California (hoy Chevron). La llamó Formación Vaca Muerta.


Ubicación de la Formación Vaca Muerta


Resulta conveniente tratar este tema con adecuada prudencia, ya que son demasiado grandes las expectativas y esperanzas que genera y, de no ser así, podría producir frustraciones, desilusiones y malos momentos para aquellos que lo utilizan demasiado en los discursos y anuncios que se refieren a un futuro relativamente cercano.

Como bien lo indica el inefable Juan Florín, en sus habituales charlas dominicales, parece cierta la perspectiva que indica que, dentro de 30 o 40 años, el yacimiento podría abastecer el 30% de la demanda mundial de gas y que, por consiguiente, Argentina pasaría a ocupar uno de los primeros lugares como reserva gasífera mundial.

También, desde lo local, la perspectiva alentadora está basada en la consideración, desde el discurso oficial y de la lógica geográfica, que el puerto natural para la provincia de Neuquén en general, y del yacimiento en particular, es o debería ser el de Bahía Blanca.

Yacimientos de shale oil y shale gas en el mundo, estimados en 2013

En mi discurso para el 22° aniversario del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (setiembre de 2015) destaqué la importancia de “la función logística de los puertos” y mencioné a Vaca Muerta. Allí decía:

“Los puertos son los principales nodos de la red física del transporte marítimo, pero serán competitivos y cumplirán su función siempre y cuando sean capaces de ofrecer al comercio internacional y a las líneas navieras, servicios rápidos, flexibles y seguros. Los puertos modernos deben formar parte de las cadenas logísticas de producción, transporte y distribución, y no desarrollar sus actividades como un eslabón independiente.

La consideración de un puerto desde una perspectiva logística significa que no sólo se deben tener en cuenta las actividades que se desarrollan en el entorno del ámbito portuario, sino también la influencia que estas actividades tienen sobre el transporte anterior y posterior al mismo. La cadena logística no comienza en los puertos. En realidad, comienza en el lugar de producción de la materia prima y va hasta los centros de consumos en los países de destino.

Camino a los puertos de 3ra. y 4ta generación

Debemos recuperar nuestro transporte de cabotaje marítimo, por ser más económico y sustentable con el medio ambiente; debemos incrementar nuestro transporte ferroviario y descomprimir el transporte por camiones a largas distancias; debemos mejorar nuestra infraestructura vial construyendo autovías de varios carriles y con accesos especiales a los puertos.

“Vaca Muerta genera muchas expectativas, pero todavía está verde como una fruta a la que le falta madurar. En cambio, estos temas son esenciales ahora! “.


¿Por qué dicen que Vaca Muerta es un “recurso” y no una “reserva”?

El ex Subsecretario de Energía de la Nación durante el gobierno de Alfonsín y opositor a las políticas petroleras del actual gobierno, Gustavo Calleja, fustigaba hace un año con dichos como “Aranguren es como Hood Robin, les saca a los pobres para darle a los ricos”, o “le aumenta el subsidio a los ricos que son los petroleros, dándole un premio a los productores de crudo que  son los que no han cumplido jamás un contrato”. Esto fue en el contexto del brutal aumento de las tarifas de 2016.

Pozos "piloto"
En una reciente entrevista realizada por el periodista local Luis Cano, Calleja introdujo algunos conceptos interesantes. El proyecto de Vaca Muerta “hasta ahora es un cuento”. Por ahora es un “recurso”. El recurso está, pero se convierte en “reserva” cuando “es factible sacar y comercializar”. “Lo que hoy existe son pozos pilotos y aún faltan estudios para determinar si se puede o no comercializar”.



Recursos prospectivos y reservas posibles y probadas

“El único que invirtió algo hasta ahora en Vaca Muerta es YPF. Es mentira que Chevron puso plata”. Reportes posteriores indican que, en esto, Calleja se equivoca, pero los números los dan los inversores y siempre son muy difíciles de comprobar o auditar.

Cada uno quiere llevar agua para su molino, pero sin presuponer que son verdades o mentiras “acomodadas” políticamente, vale la pena explorar los argumentos y saber un poco más sobre lo que rara vez se comunica, antes de asumir posiciones deprimentes o entusiasmantes.

El caso Chevron

Veamos el caso Chevron. El 19 de diciembre de 2012 los medios nacionales daban cuenta de la firma de un acuerdo de YPF con Chevron para la explotación de Vaca Muerta, de esta manera:

“El presidente y CEO de YPF, Miguel Galuccio, firmó hoy un acuerdo con la estadounidense Chevron para explorar y desarrollar el mega yacimiento de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, en la Cuenca Neuquina, como parte de un plan que podría demandar inversiones por más de 15.000 millones de dólares.

El convenio, rubricado en la ciudad de Houston, Estados Unidos, fue transmitido por videoconferencia a Buenos Aires, e incluye los términos y condiciones para la explotación conjunta de una zona de 290 kilómetros cuadrados, que comprende las áreas de "Loma La Lata Norte" y "Loma Campana".

Galuccio señaló que el acuerdo prevé la puesta en marcha de un "plan piloto" para los próximos 12 meses, que contempla la perforación de 100 pozos en esas dos áreas de Vaca Muerta, con una inversión que rondará los 1.000 millones de dólares en esta etapa inicial, se informó”.

El documento definitivo fue suscrito el 16 de julio de 2013 y la inversión comprometida para el primer año se elevó a U$S 1.500 millones.

El acuerdo rápidamente disparó polémicas, críticas y planteos por la existencia, en el mismo, de “cláusulas secretas” que se intentaron justificar con supuestas cuestiones de “confidencialidad” empresaria en el proceso extractivo e industrial.



Así como el Chavo decía “no contaban con mi astucia”, la industria petrolera tal vez tampoco contaba con un período tan largo (aún subsiste) de bajo precio del crudo que, cuando el proyecto se inició tenía al WTI y al Brent en el orden de los U$S 80 el barril. Colapsó hacia fines de 2014 y, desde allí hasta hoy, está alrededor de los U$S 50 habiendo, inclusive, perforado este valor hacia abajo. Esto cambió toda la ecuación.

Dicen que Chevron lleva invertidos cerca de U$S 3.000 millones en “Loma Campana”, pero, en 2016, ésta y todas las demás petroleras recortaron drásticamente su actividad en Vaca Muerta.

El gobierno busca ahora la convergencia entre el precio del denominado “barril criollo” y el precio internacional. Un subsidio que hay que bajar. Pero también es cierto que tenemos en la Argentina un precio altísimo de los combustibles dentro de la media latinoamericana, y que más del 50% de ese precio son impuestos.


¿Primero el huevo o la gallina? El costo argentino y la flexibilidad laboral

El Presidente Macri anuncia el convenio petrolero
El Presidente de la Nación, junto a los Ministros de Energía y de Trabajo, acaba de anunciar en estos días un acuerdo con los sindicatos, las empresas y la provincia de Neuquén para el desarrollo de Vaca Muerta, a la espera de la llegada de inversiones.

Más allá de los elogios oficiales a los ejecutivos petroleros, el argumento de las empresas, antes de comprometer desembolsos millonarios, es que “el costo argentino resulta muy alto en dólares”. Y entonces, la esencia del convenio fue convencer a los dirigentes sindicales de aceptar la baja de salarios y de puestos de trabajo ahora, bajo la promesa de que habrá una gran creación de empleos a partir de dos gigantes petroleros prestos a firmar cheques por miles de millones de dólares.

De modo, entonces, que la consigna es: primero bajemos el “costo argentino” (que parece que es sinónimo de “valor de los salarios y cantidad de la mano de obra”) para promover que vengan las inversiones y permitan crear nuevos empleos, cuando comiencen a producir.

La técnica es el "fracking"
Unos pocos movimientos de cargas de proyecto o de “arenas para fracking” en los últimos tiempos no significan, en modo alguno, un Vaca Muerta en producción. Está en una incipiente etapa de exploración y estudio.

En definitiva, parece que tenemos “la gallina de los huevos de oro”, pero todavía no están los que pueden poner plata para que la ponedora ponga esos huevos.



Vuelvo a mi expresión citada más arriba:

“Vaca Muerta genera muchas expectativas, pero todavía está verde como una fruta a la que le falta madurar”.

Por eso que es un tema que hay que tratarlo con prudencia y sin grandilocuencias de corto plazo. Los argentinos somos muy impacientes y este tema llevará años antes que sus frutos (o huevos de oro) se puedan ver y tocar, y esto habría que comunicárselo muy bien a la población, en lugar de “batir el parche” todo el tiempo sobre lo que nos va a dar Vaca Muerta y la oportunidad que significa. Es verdad, pero tiempo al tiempo.  

Empleo en jaque

Parece que este año estamos a las puertas de un “shock” de obra pública que, de concretarse, recuperará muchos empleos perdidos. Un programa netamente “keynesiano” que demandará enorme financiamiento y que el gobierno tendrá que calcular muy bien cómo lo proveerá.

Pero por ahora hay realidades preocupantes. A pesar de lo que muchos piensan, las industrias extractivas no tienen un buen momento (tal vez por eso la quita de las retenciones a la minería).

Sierra Grande, en la provincia de Río Negro, es un ejemplo. Después del cierre de Hipasam, que extraía mineral de hierro y otros subproductos, la localidad quedó convertida casi en un “pueblo fantasma”. La mina fue concesionada luego a capitales chinos que lograron, para su explotación, un gran acuerdo: la mitad de los sueldos los paga la provincia. La empresa se llama MCC.

Los chinos, en lugar de procesar los barros extraídos y generar aquí en Argentina los llamados “pellets” de hierro (bolitas de mineral de hierro muy fino de 9 a 16 mm de diámetro), listos para la industria, los enviaban sin procesar a China para industrializarlos en su país. La noticia ahora es que la compañía cierra y se va de la Argentina, provocando el despido de 300 trabajadores que, para Sierra Grande en particular, es una cantidad enorme cuyas consecuencias sociales están por verse.

La gigantesca obra de las represas Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic, y que muy bien el gobierno detuvo para revisar sus montos presupuestados originales, ahora con los valores ajustados sigue detenida y los muchos empleos que involucran siguen en zozobra.

Obras detenidas de Vale en Puerto Bahía Blanca
El proyecto de explotación del cloruro de potasio de la empresa Vale, que involucra al puerto de Bahía Blanca, está detenido y con pocas posibilidades, hasta ahora, de reanudarse.

Hay cientos de obras anunciadas, pero por ahora pocas licitadas y mucho menos con financiamiento operativo. Y los certificados de obra de muchas que están marcha, se siguen pagando con mucho atraso, lo que genera conflictos para los adjudicatarios y el personal que tienen contratado.

Por eso, mantengamos el optimismo y esperemos que el mentado “shock” se concrete, pero bajemos nuestras ansiedades y coloquemos las buenas nuevas en su correcta dimensión temporal.

Conclusiones

Hay un dicho muy cruel que dice: “más largo que esperanza de pobre”. Es una expresión que aborrezco porque, aunque busca plantear que salir de la pobreza es un objetivo muy difícil, es un estigma repudiable ya que todos tienen que tener el derecho y la oportunidad de salir de esa condición con educación y buen empleo. El objetivo de “pobreza cero” es absolutamente loable, pero deben promoverse rápido las condiciones para lograrlo.

No se niega la enorme oportunidad que significa Vaca Muerta, pero hay que bajar las expectativas de tener resultados en el corto plazo. Se necesitan muchos miles de millones de dólares, y estos vendrán de a poco. Ojalá que tengamos la sabiduría de atraerlos, pero como han hecho otros países frente a la inversión extranjera directa, sepamos poner algunas condiciones que beneficien al país y a su gente.

Busquemos satisfacer las objeciones del Sr. Calleja y logremos que Vaca Muerta pase de ser un “recurso” a ser una “reserva” concreta y mensurable. Y que su comercialización le sirva bien a la Argentina y al empleo argentino.

Vaca Muerta pensada en cifras

El capital multinacional es muy poderoso (algunos dicen que más poderoso que los gobiernos), pero los estados soberanos tienen que saber poner límites a la vocación inagotable de ganancias. Y sobre todo cuando se trata de extraer las riquezas de nuestro subsuelo que no son renovables.

Por otra parte, confío en que el Puerto de Bahía Blanca siempre estará listo para cumplir la función que le corresponda cuando se inicie esta cadena virtuosa. Pero las obras viales y ferroviarias, para que cumpla bien con su función logística, hay que hacerlas primero.




Sin ningún ánimo de estigmatizar a ese bendito animal que es la vaca, hago votos por una Vaca que tiene que engordar bastante primero para después darnos de comer.



La prudencia es una virtud cardinal y sería bueno que aquí se practique.