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domingo, 15 de enero de 2017

La Vaca no come ni da de comer…por ahora

Es saludable moderar las expectativas

Naturalmente que el título se refiere al yacimiento de “Vaca Muerta” que, a pesar de su nombre contradictorio, es uno de los proyectos que mayor volumen de inversión podría atraer en los próximos años.

Dicho sea de paso, se llama Vaca Muerta porque hay una sierra homónima cerca de Zapala que le dio al científico que descubrió, hace varias décadas, la formación rocosa del yacimiento (“roca madre”) la idea de copiar la denominación. El científico fue el geólogo Charles Edwin Weaver, que descubrió, hace casi 90 años, la presencia de una nueva roca generadora en las laderas de una sierra, mientras realizaba estudios de campo para la Standard Oil of California (hoy Chevron). La llamó Formación Vaca Muerta.


Ubicación de la Formación Vaca Muerta


Resulta conveniente tratar este tema con adecuada prudencia, ya que son demasiado grandes las expectativas y esperanzas que genera y, de no ser así, podría producir frustraciones, desilusiones y malos momentos para aquellos que lo utilizan demasiado en los discursos y anuncios que se refieren a un futuro relativamente cercano.

Como bien lo indica el inefable Juan Florín, en sus habituales charlas dominicales, parece cierta la perspectiva que indica que, dentro de 30 o 40 años, el yacimiento podría abastecer el 30% de la demanda mundial de gas y que, por consiguiente, Argentina pasaría a ocupar uno de los primeros lugares como reserva gasífera mundial.

También, desde lo local, la perspectiva alentadora está basada en la consideración, desde el discurso oficial y de la lógica geográfica, que el puerto natural para la provincia de Neuquén en general, y del yacimiento en particular, es o debería ser el de Bahía Blanca.

Yacimientos de shale oil y shale gas en el mundo, estimados en 2013

En mi discurso para el 22° aniversario del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (setiembre de 2015) destaqué la importancia de “la función logística de los puertos” y mencioné a Vaca Muerta. Allí decía:

“Los puertos son los principales nodos de la red física del transporte marítimo, pero serán competitivos y cumplirán su función siempre y cuando sean capaces de ofrecer al comercio internacional y a las líneas navieras, servicios rápidos, flexibles y seguros. Los puertos modernos deben formar parte de las cadenas logísticas de producción, transporte y distribución, y no desarrollar sus actividades como un eslabón independiente.

La consideración de un puerto desde una perspectiva logística significa que no sólo se deben tener en cuenta las actividades que se desarrollan en el entorno del ámbito portuario, sino también la influencia que estas actividades tienen sobre el transporte anterior y posterior al mismo. La cadena logística no comienza en los puertos. En realidad, comienza en el lugar de producción de la materia prima y va hasta los centros de consumos en los países de destino.

Camino a los puertos de 3ra. y 4ta generación

Debemos recuperar nuestro transporte de cabotaje marítimo, por ser más económico y sustentable con el medio ambiente; debemos incrementar nuestro transporte ferroviario y descomprimir el transporte por camiones a largas distancias; debemos mejorar nuestra infraestructura vial construyendo autovías de varios carriles y con accesos especiales a los puertos.

“Vaca Muerta genera muchas expectativas, pero todavía está verde como una fruta a la que le falta madurar. En cambio, estos temas son esenciales ahora! “.


¿Por qué dicen que Vaca Muerta es un “recurso” y no una “reserva”?

El ex Subsecretario de Energía de la Nación durante el gobierno de Alfonsín y opositor a las políticas petroleras del actual gobierno, Gustavo Calleja, fustigaba hace un año con dichos como “Aranguren es como Hood Robin, les saca a los pobres para darle a los ricos”, o “le aumenta el subsidio a los ricos que son los petroleros, dándole un premio a los productores de crudo que  son los que no han cumplido jamás un contrato”. Esto fue en el contexto del brutal aumento de las tarifas de 2016.

Pozos "piloto"
En una reciente entrevista realizada por el periodista local Luis Cano, Calleja introdujo algunos conceptos interesantes. El proyecto de Vaca Muerta “hasta ahora es un cuento”. Por ahora es un “recurso”. El recurso está, pero se convierte en “reserva” cuando “es factible sacar y comercializar”. “Lo que hoy existe son pozos pilotos y aún faltan estudios para determinar si se puede o no comercializar”.



Recursos prospectivos y reservas posibles y probadas

“El único que invirtió algo hasta ahora en Vaca Muerta es YPF. Es mentira que Chevron puso plata”. Reportes posteriores indican que, en esto, Calleja se equivoca, pero los números los dan los inversores y siempre son muy difíciles de comprobar o auditar.

Cada uno quiere llevar agua para su molino, pero sin presuponer que son verdades o mentiras “acomodadas” políticamente, vale la pena explorar los argumentos y saber un poco más sobre lo que rara vez se comunica, antes de asumir posiciones deprimentes o entusiasmantes.

El caso Chevron

Veamos el caso Chevron. El 19 de diciembre de 2012 los medios nacionales daban cuenta de la firma de un acuerdo de YPF con Chevron para la explotación de Vaca Muerta, de esta manera:

“El presidente y CEO de YPF, Miguel Galuccio, firmó hoy un acuerdo con la estadounidense Chevron para explorar y desarrollar el mega yacimiento de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, en la Cuenca Neuquina, como parte de un plan que podría demandar inversiones por más de 15.000 millones de dólares.

El convenio, rubricado en la ciudad de Houston, Estados Unidos, fue transmitido por videoconferencia a Buenos Aires, e incluye los términos y condiciones para la explotación conjunta de una zona de 290 kilómetros cuadrados, que comprende las áreas de "Loma La Lata Norte" y "Loma Campana".

Galuccio señaló que el acuerdo prevé la puesta en marcha de un "plan piloto" para los próximos 12 meses, que contempla la perforación de 100 pozos en esas dos áreas de Vaca Muerta, con una inversión que rondará los 1.000 millones de dólares en esta etapa inicial, se informó”.

El documento definitivo fue suscrito el 16 de julio de 2013 y la inversión comprometida para el primer año se elevó a U$S 1.500 millones.

El acuerdo rápidamente disparó polémicas, críticas y planteos por la existencia, en el mismo, de “cláusulas secretas” que se intentaron justificar con supuestas cuestiones de “confidencialidad” empresaria en el proceso extractivo e industrial.



Así como el Chavo decía “no contaban con mi astucia”, la industria petrolera tal vez tampoco contaba con un período tan largo (aún subsiste) de bajo precio del crudo que, cuando el proyecto se inició tenía al WTI y al Brent en el orden de los U$S 80 el barril. Colapsó hacia fines de 2014 y, desde allí hasta hoy, está alrededor de los U$S 50 habiendo, inclusive, perforado este valor hacia abajo. Esto cambió toda la ecuación.

Dicen que Chevron lleva invertidos cerca de U$S 3.000 millones en “Loma Campana”, pero, en 2016, ésta y todas las demás petroleras recortaron drásticamente su actividad en Vaca Muerta.

El gobierno busca ahora la convergencia entre el precio del denominado “barril criollo” y el precio internacional. Un subsidio que hay que bajar. Pero también es cierto que tenemos en la Argentina un precio altísimo de los combustibles dentro de la media latinoamericana, y que más del 50% de ese precio son impuestos.


¿Primero el huevo o la gallina? El costo argentino y la flexibilidad laboral

El Presidente Macri anuncia el convenio petrolero
El Presidente de la Nación, junto a los Ministros de Energía y de Trabajo, acaba de anunciar en estos días un acuerdo con los sindicatos, las empresas y la provincia de Neuquén para el desarrollo de Vaca Muerta, a la espera de la llegada de inversiones.

Más allá de los elogios oficiales a los ejecutivos petroleros, el argumento de las empresas, antes de comprometer desembolsos millonarios, es que “el costo argentino resulta muy alto en dólares”. Y entonces, la esencia del convenio fue convencer a los dirigentes sindicales de aceptar la baja de salarios y de puestos de trabajo ahora, bajo la promesa de que habrá una gran creación de empleos a partir de dos gigantes petroleros prestos a firmar cheques por miles de millones de dólares.

De modo, entonces, que la consigna es: primero bajemos el “costo argentino” (que parece que es sinónimo de “valor de los salarios y cantidad de la mano de obra”) para promover que vengan las inversiones y permitan crear nuevos empleos, cuando comiencen a producir.

La técnica es el "fracking"
Unos pocos movimientos de cargas de proyecto o de “arenas para fracking” en los últimos tiempos no significan, en modo alguno, un Vaca Muerta en producción. Está en una incipiente etapa de exploración y estudio.

En definitiva, parece que tenemos “la gallina de los huevos de oro”, pero todavía no están los que pueden poner plata para que la ponedora ponga esos huevos.



Vuelvo a mi expresión citada más arriba:

“Vaca Muerta genera muchas expectativas, pero todavía está verde como una fruta a la que le falta madurar”.

Por eso que es un tema que hay que tratarlo con prudencia y sin grandilocuencias de corto plazo. Los argentinos somos muy impacientes y este tema llevará años antes que sus frutos (o huevos de oro) se puedan ver y tocar, y esto habría que comunicárselo muy bien a la población, en lugar de “batir el parche” todo el tiempo sobre lo que nos va a dar Vaca Muerta y la oportunidad que significa. Es verdad, pero tiempo al tiempo.  

Empleo en jaque

Parece que este año estamos a las puertas de un “shock” de obra pública que, de concretarse, recuperará muchos empleos perdidos. Un programa netamente “keynesiano” que demandará enorme financiamiento y que el gobierno tendrá que calcular muy bien cómo lo proveerá.

Pero por ahora hay realidades preocupantes. A pesar de lo que muchos piensan, las industrias extractivas no tienen un buen momento (tal vez por eso la quita de las retenciones a la minería).

Sierra Grande, en la provincia de Río Negro, es un ejemplo. Después del cierre de Hipasam, que extraía mineral de hierro y otros subproductos, la localidad quedó convertida casi en un “pueblo fantasma”. La mina fue concesionada luego a capitales chinos que lograron, para su explotación, un gran acuerdo: la mitad de los sueldos los paga la provincia. La empresa se llama MCC.

Los chinos, en lugar de procesar los barros extraídos y generar aquí en Argentina los llamados “pellets” de hierro (bolitas de mineral de hierro muy fino de 9 a 16 mm de diámetro), listos para la industria, los enviaban sin procesar a China para industrializarlos en su país. La noticia ahora es que la compañía cierra y se va de la Argentina, provocando el despido de 300 trabajadores que, para Sierra Grande en particular, es una cantidad enorme cuyas consecuencias sociales están por verse.

La gigantesca obra de las represas Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic, y que muy bien el gobierno detuvo para revisar sus montos presupuestados originales, ahora con los valores ajustados sigue detenida y los muchos empleos que involucran siguen en zozobra.

Obras detenidas de Vale en Puerto Bahía Blanca
El proyecto de explotación del cloruro de potasio de la empresa Vale, que involucra al puerto de Bahía Blanca, está detenido y con pocas posibilidades, hasta ahora, de reanudarse.

Hay cientos de obras anunciadas, pero por ahora pocas licitadas y mucho menos con financiamiento operativo. Y los certificados de obra de muchas que están marcha, se siguen pagando con mucho atraso, lo que genera conflictos para los adjudicatarios y el personal que tienen contratado.

Por eso, mantengamos el optimismo y esperemos que el mentado “shock” se concrete, pero bajemos nuestras ansiedades y coloquemos las buenas nuevas en su correcta dimensión temporal.

Conclusiones

Hay un dicho muy cruel que dice: “más largo que esperanza de pobre”. Es una expresión que aborrezco porque, aunque busca plantear que salir de la pobreza es un objetivo muy difícil, es un estigma repudiable ya que todos tienen que tener el derecho y la oportunidad de salir de esa condición con educación y buen empleo. El objetivo de “pobreza cero” es absolutamente loable, pero deben promoverse rápido las condiciones para lograrlo.

No se niega la enorme oportunidad que significa Vaca Muerta, pero hay que bajar las expectativas de tener resultados en el corto plazo. Se necesitan muchos miles de millones de dólares, y estos vendrán de a poco. Ojalá que tengamos la sabiduría de atraerlos, pero como han hecho otros países frente a la inversión extranjera directa, sepamos poner algunas condiciones que beneficien al país y a su gente.

Busquemos satisfacer las objeciones del Sr. Calleja y logremos que Vaca Muerta pase de ser un “recurso” a ser una “reserva” concreta y mensurable. Y que su comercialización le sirva bien a la Argentina y al empleo argentino.

Vaca Muerta pensada en cifras

El capital multinacional es muy poderoso (algunos dicen que más poderoso que los gobiernos), pero los estados soberanos tienen que saber poner límites a la vocación inagotable de ganancias. Y sobre todo cuando se trata de extraer las riquezas de nuestro subsuelo que no son renovables.

Por otra parte, confío en que el Puerto de Bahía Blanca siempre estará listo para cumplir la función que le corresponda cuando se inicie esta cadena virtuosa. Pero las obras viales y ferroviarias, para que cumpla bien con su función logística, hay que hacerlas primero.




Sin ningún ánimo de estigmatizar a ese bendito animal que es la vaca, hago votos por una Vaca que tiene que engordar bastante primero para después darnos de comer.



La prudencia es una virtud cardinal y sería bueno que aquí se practique.




martes, 18 de octubre de 2016

Resumen de Notas del Blog 6

Desde el 1 al de 15 Octubre de 2016

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El drama de la pobreza y el desempleo frente a la era de la disrupción






Destrucción y creación de empleos y el nuevo paradigma educativo






Desde el 16 al 30 de setiembre de 2016







“Inferno. La historia del mundo es cada vez más caótica”. Novela y Película






A partir de 2022 una nave podría transportar a Marte entre 100 y 200 personas cada 26 meses






La competitividad es un término que nos parece lejano








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La rotación rinde más que la remarcación











martes, 4 de octubre de 2016

Viejos y nuevos empleos: ¿estamos calificados? Parte 2

Destrucción y creación de empleos y el nuevo paradigma educativo

En la primera parte de esta nota hemos visto el punto de partida en la Argentina con el drama de las recientes mediciones de pobreza e indigencia; la perspectiva de un drástico cambio de paradigmas con la aparición de las tecnologías disruptivas; los avances, pero a la vez, dilemas que planteará el desarrollo de la inteligencia artificial en todas sus manifestaciones; la puesta en jaque de los actuales contenidos educativos y el enorme desafío que representa un sistema diferente de capacitación para los nuevos empleos que aparecerán en el futuro.

La misma revista Mercado dice, en otro artículo reciente, que los avances tecnológicos destruirán 7 millones de empleos y crearán 2,1 millones para 2020Pero es posible que los que pierdan su empleo carezcan de las habilidades necesarias para competir por los nuevos empleos.

Es posible que los que pierdan su empleo carezcan de las habilidades necesarias para competir por los nuevos empleos.

Y lo dice sobre la base de un estudio sobre “El Futuro del Empleo” del Foro Económico Mundial (el conocido Foro de Davos), que prevé que 5 millones de puestos de trabajo netos se perderán antes de 2020 a manos del avance de la inteligencia artificial (IA), la robótica, la nanotecnología y otros factores socioeconómicos que reemplazarán la necesidad de los trabajadores humanos.

La denominan la “tormenta perfecta” que se abatirá sobre el empleo o “el desastre de la Cuarta Revolución Industrial”. Plantea, por ejemplo, que en el futuro todos los puestos intermedios de oficina son inciertos.

Esos mismos avances tecnológicos también crearán 2,1 millones de nuevos puestos de trabajo. La mayoría de ellos estarán en áreas más especializadas como la informática, las matemáticas, la arquitectura y la ingeniería.

El estudio plantea que hay 6 factores que determinarán el futuro del trabajo:

1.- La disrupción tecnológica interactuará con otras variables socioeconómicas, geopolíticas y demográficas para generar una tormenta perfecta que hará que el mercado laboral salte por los aires.

El desarrollo tecnológico en campos previamente inconexos como la inteligencia artificial y el aprendizaje por refuerzo inverso, la robótica, la nanotecnología, la impresión 3D, la genética y la biotecnología, se está interconectando y amplificando entre sí.

Paralelamente a esta revolución tecnológica, se están desarrollando ya un conjunto de cambios socioeconómicos, geopolíticos y demográficos más amplios, como el auge del teletrabajo, el aumento de la clase media en los mercados emergentes o el cambio climático, que en conjunto suponen un impacto casi equivalente al de los factores tecnológicos.

2.- Habrá nuevos oficios, pero no será suficiente. Durante toda la historia de la humanidad los avances tecnológicos han acabado con determinados empleos y han creado otros, pero en los años venideros la destrucción de profesiones va a ser mucho mayor que nuestra capacidad para crear otras nuevas.

Los cambios tecnológicos y demográficos destruirán más de siete millones de puestos de trabajo antes de 2020, dos tercios de los cuales serán rutinarios trabajos de oficina, como la mayoría de roles administrativos. También se espera que sufran mucho los empleados en procesos de fabricación y producción, y muchas de las habilidades actuales que trabajan en la industria de la construcción. Pero estos tienen un poco más de margen para mejorar su cualificación, por lo que podrán optar a una reconversión, si reaccionan a tiempo.

Como contrapartida, se crearán también dos millones de nuevos oficios en campos relacionados con la informática, la matemática, la ingeniería y la arquitectura, pero basta hacer una sencilla resta para ver que no serán suficientes. Más de cinco millones de personas se irán al paro para siempre.

3.- Quien no estudie ciencias tendrá dificultades. Tres tipos de trabajo acapararán gran parte de las nuevas contrataciones en los tiempos venideros, en casi todas las industrias y países.

Uno es el rol de analista de datos, que las empresas potenciarán esperando que el manejo de la cada vez más voluminosa información disponible les ayude a generar estrategias con las que sortear la disrupción tecnológica.

Otro es el empleo como agente de ventas especializado. Estos comerciales tendrán que explicar las nuevas ofertas de las compañías a sus clientes, que no van a estar familiarizados con sus servicios.

En último lugar, las empresas necesitarán un nuevo tipo de directivo que pueda orientar a la compañía a través de todos estos cambios y disrupciones.

Los expertos consultados creen que la mayoría de estos puestos requerirán una formación en ciencia, tecnología, ingeniería o matemática (el tipo de habilidades que los expertos agrupan bajo el acrónimo STEM). No parece, por lo tanto, un buen momento para estudiar una carrera de Humanidades (aunque hay quienes piensan justo lo contrario).


La mayoría de estos puestos requerirá una formación en ciencia, tecnología, ingeniería o matemática.

4.- Las empresas no cubrirán todos los puestos. Ya dijimos que, según el informe, dada la disrupción general que experimentarán todas las industrias, no es de extrañar que aumente la demanda de informáticos, matemáticos, arquitectos e ingenieros, así como la competencia entre ellos. Pero dado que no todo el mundo puede desempeñar su rol, habrá muchos puestos imposibles de cubrir, pese a los enormes niveles de desempleo. 
Encontrar maneras de retener a los mejores talentos será una prioridad para todas las empresas y los roles serán cada vez más especializados, haciendo que sea más difícil cubrir los puestos si las habilidades y la educación de los trabajadores no evoluciona.

5.- Todos tendremos que reciclarnos. En casi todas las industrias, el impacto de la tecnología acortará la vida útil de las habilidades de los trabajadores, que tendrán que formarse durante toda su vida. Es más, en este nuevo entorno, los cambios en el modelo de negocio se convierten de forma inmediata en un cambio de las competencias demandadas, sin apenas tiempo de transición. Incluso en los trabajos cada vez menos demandados se requerirán habilidades inexistentes hasta la fecha.

Más adelante veremos ¿cuánto dura lo que sabemos?

Las 10 habilidades más demandadas ahora y dentro de 5 años
En 2016
En 2020
1
Resolución de problemas complejos
Resolución de problemas complejos
2
Coordinación con otros trabajadores
Pensamiento crítico
3
Gestión de personal
Creatividad
4
Pensamiento crítico
Gestión de personal
5
Negociación
Coordinación con otros trabajadores
6
Control de calidad
Inteligencia emocional
7
Orientación al servicio
Juicio y toma de decisiones
8
Juicio y toma de decisiones
Orientación al servicio
9
Escucha activa
Negociación
10
Creatividad
Flexibilidad cognitiva



6.- Una lenta reacción agravará el problema. La amenaza de la automatización puede convertirse en una profecía auto cumplida si empleados y empleadores no abordan el problema desde hoy mismo. Según el informe de Davos, si no nos anticipamos a la amenaza, tendremos que estar dispuestos a pagar un altísimo costo económico y social. Y los líderes empresariales no están actuando de forma contundente para prevenir el desastre.

Si no nos anticipamos a la amenaza, tendremos que estar dispuestos a pagar un altísimo costo económico y social.

Sólo el 53% de los directores de Recursos Humanos consultados para elaborar el informe confían en la estrategia de su empresa para enfrentarse los próximos años a los cambios en el mercado laboral. Al mismo tiempo, los trabajadores menos cualificados podrían sufrir un despido sin ninguna posibilidad de reciclarse para desempeñar otra función.

Necesitamos una nueva mentalidad. Según los autores del informe, para evitar el desastre se debe apostar por una revolución del talento y las empresas, acostumbradas a ser consumidores pasivos de trabajadores talentosos, son las primeras que deben fomentarla si no quieren perder el tren del progreso.

Las empresas tendrán que apostar por el desarrollo del talento como pilar mismo de su crecimiento futuro. Más complejo es el papel que deberán cumplir los políticos, que deberán liderar un cambio en el sistema educativo y la regulación del mercado de trabajo, que llevan décadas de retraso en muchos países. Y a todos nosotros, como trabajadores, no nos quedará otra que desarrollar nuestro talento, abrazando aunque nos pese el aprendizaje permanente.

Los políticos deberán liderar un cambio en el sistema educativo.

Finalmente, la investigación insta a gobiernos y empleadores de todos los sectores a reeducar y recalificar a los trabajadores actuales para evitar esa crisis. Los gobiernos y las empresas deberán tomar acciones urgentes y específicas lo antes posible, para gestionar la transición a corto plazo y generar una fuerza de trabajo con habilidades a prueba de futuro. Solo así se puede hacer frente al creciente desempleo y la desigualdad.

Vaya un agregado por mi cuenta a las conclusiones y recomendaciones citadas del Informe de Davos. En nuestra Argentina (aunque creo que es válido para cualquier país) también tendrán que entender, y actuar en consecuencia, los sindicatos. Me refiero a sus dirigentes.

Con la posibilidad que les da tener cautivos a sus afiliados trabajan por la defensa de sus derechos, enfrentan a los dadores de trabajo con sus demandas, se ocupan de proveer satisfacciones de carácter social (medicina, hotelería, etc.). Y todo eso está muy bien, pero no se les ve reaccionando en el sentido de lo aquí expuesto, coordinando este fuerte cambio de paradigma e invirtiendo en la capacitación que pronto hará falta si quieren que sus protegidos sigan teniendo trabajo.

Un ejemplo simple que me contaron hace poco: en la industria de la construcción, especialmente en la obra pública, se utiliza mucha maquinaria vial, camiones, etc. La industria que los fabrica está incorporando tecnología y los choferes que deben manejar estos vehículos (con categoría formal de maquinistas) no saben hacerlo. Y muchos son rechazados por la empresa que necesita contratarlos. Las viejas palancas de cambio se están cambiando por “joystick”, los manómetros son digitales y no analógicos, tienen funciones a control remoto, etc. Son complejidades en máquinas de alto valor y nadie se las confiará a alguien que no las maneje bien.

Y los dirigentes sindicales demandan que se tome más gente y no están facilitándoles las nuevas habilidades que esa gente necesita.

Almacén automatizado manejado por un solo operario

Los sindicatos y sus dirigentes también deberán reaccionar y contribuir a la capacitación de sus afiliados para que puedan defender sus empleos o conseguir nuevos.

¿Cuánto dura lo que sabemos?
El talentoso tecnólogo argentino Santiago Bilinkis, de 45 años de edad, autor del libro “Pasaje al Futuro”, escribió hace unos meses para La Nación un artículo titulado “El desafío de desaprender”. Allí busca concientizarnos sobre la validez (aunque nunca estarán de más) de los conocimientos adquiridos, incluida la experiencia, y nos pone virtualmente en jaque a los que “creemos que sabemos”. Y nos dice:
“A través de la historia, la humanidad fue acumulando conocimiento de manera gradual y lenta. El ritmo al que el saber perdía vigencia era también lento y eso nos llevó a diseñar nuestra vida con una etapa inicial de aprendizaje que incluye unos 10 a 20 años de educación formal e informal, para luego dedicar el tiempo que nos quede a aplicar el saber adquirido en nuestra tarea profesional adulta

En esa segunda etapa, la mayoría dedicamos mucho menos tiempo a seguir estudiando y actualizar lo que aprendimos que en los años formativos iniciales. La aceleración del cambio de las últimas décadas está poniendo en jaque esta manera de encarar la vida.
¿En qué medida puede, por ejemplo, un médico formado hace 30 o 40 años ejercer su actividad de manera efectiva hoy? ¿Cuánto tiempo debería dedicar a ponerse (y luego mantenerse) al día al ritmo que se genera nuevo conocimiento? ¿Y cómo es posible compatibilizar esa gran inversión de horas con la alta demanda que ya implica su trabajo diario actual? 
La idea de estudiar una carrera durante 4 o 5 años de joven para adquirir el saber de nuestra profesión y luego trabajar de ella por el resto de nuestra vida empieza a resultar insostenible. Samuel Arbesman, en su libro “La vida útil de los datos”, estima que en la mayoría de las áreas la “fecha de expiración” del conocimiento no llega hoy a los 10 años”.

“El nuevo desafío más difícil que enfrentamos como adultos no es aprender. Es desaprender”.

Continuando con el ejemplo del médico, plantea que la medicina viene teniendo avances sorprendentes con muchas novedades sobre las que, inclusive, ni tenemos noticias  masivamente. Si nuestro médico de confianza vive trabajando muchas horas, yendo a uno o dos hospitales por día y en el resto del tiempo atiende a muchos pacientes en su consultorio, ¿cuándo tiene tiempo para actualizarse sobre adelantos que pueden ser vitales para diagnosticar y tratar a su paciente? ¿Acaso cuando vienen los visitadores médicos y lo anotician que hay nuevos medicamentos? ¿Acaso sólo cuando tiene la oportunidad de asistir a dos o tres congresos por año? Es evidente que eso no alcanza y nosotros no estamos en condiciones de examinarlo para ver si se ha actualizado lo suficiente.
“Todo conocimiento nuevo que adquirimos debe integrarse conceptualmente con nuestros saberes previos. Algunas novedades encajan fácilmente con lo que ya sabíamos y nos resulta rápido y sencillo incorporarlas, porque refuerzan nuestras creencias. Pero otras novedades chocan con algunas de las certezas que el estudio y la experiencia previa nos llevaron a adquirir y entran en conflicto con nuestra manera de ver el mundo. 
En algún sentido, como niños éramos un recipiente vacío, listo para ser llenado. Como adultos, estamos ya llenos de convicciones y prejuicios. Agregar contenido implica en ocasiones desprendernos de lo previo, renunciar a la comodidad que ofrece el terreno conocido”.
“El brillante psicólogo israelí Daniel Kahneman mostró con sus experimentos que la “resistencia al cambio” y la “preferencia por el statu quo” son dos sesgos cognitivos que están profundamente arraigados en el funcionamiento de nuestra mente.

Una vez que sabemos algo, nos cuesta muchísimo revisarlo.

“Como seres culturales que somos, tenemos el exclusivo privilegio de poder pelear contra nuestra naturaleza. Sólo a partir del esfuerzo consciente por volver a poner un signo de pregunta a nuestras certezas podemos encontrar el camino a desaprender y reaprender como modo de vida”.

El nuevo paradigma educativo

En este marco conceptual, y despertando en serio sobre lo que pasa y lo que va a pasar en materia de conocimientos y preparación para nuevos empleos y calificaciones, más vale que revisemos lo que estamos enseñando con nuestros contenidos educativos.

Si esto que estamos diciendo, más bien advirtiendo, es verdad o, aunque sea, se acerca bastante a la verdad de lo que se viene, por favor dejen de enseñar lo que están enseñando.

De qué le sirve al que estudia saber, y recitar de memoria, cuáles son los ríos de Europa, o todas las capitales de América, o la lista de todos los huesos del cuerpo humano. Ya no será necesario que nuestro cerebro guarde en su “disco duro” esta información, aunque sea de memoria y por un rato para rendir un examen. Todo esto estará guardado y disponible al instante en un chip, en la web, en la nube, o donde sea. Hoy alcanza con decir en tu Smartphone “OK Google” y preguntarle. Te contestará de inmediato.

Sin embargo, la creatividad, el ingenio, la estrategia, la habilidad en las relaciones sociales, no son tan fáciles de programar. De hecho, es muy difícil o casi imposible. Eso es lo que hay que enseñar: las herramientas para estimular y desarrollar estas habilidades.



Santiago Bilinkis decía, ironizando sobre los métodos actuales, que “basta de penalizar a los que se copian” en la escuela. Al contrario, los exámenes deberían ser a libro y copia abierta, porque no se trata de probar si se tiene la información “dura” sino de si se sabe qué hacer con ella.

No se trata de probar si se tiene la información “dura” sino de si se sabe qué hacer con ella.

Así que, más allá de los conflictos que el sistema educativo tiene, los salarios docentes y la infraestructura deficiente, se trata de un “borrón y cuenta nueva” en materia de contenidos. No se trata de “maquillar” una reforma, se trata de concebir todo de nuevo y cambiarlo de cabo a rabo. De lo contrario, para los nuevos empleos no habrá quien esté capacitado para ocuparlos.

Un chico que apenas termine el secundario (ni hablar si ni siquiera lo logra) o un universitario con este sistema, no tendrá cabida en este nuevo paradigma. No calificará y nadie lo tomará. Si no se cambia rápido, se pueden perder una o dos generaciones a las que les costará tener una salida laboral. Y aquí la pobreza será crónica.

Conclusiones

Muchas de las conclusiones, que podría resumir aquí, están dichas a lo largo de toda la nota. Por lo que me limitaré a finalizar con toda la energía de la que pueda ser capaz, y dependiendo absolutamente de la energía que todo el mundo quiera poner en entender y aceptar que estos cambios están en marcha.

El futuro de nuestras vidas, en especial la de los más jóvenes, dependerán de si somos capaces de modificar muchas de nuestras creencias para abrazar estas nuevas.

Hemos transitado todos los temas que van desde el dramatismo de la pobreza y la indigencia, a la necesidad de fomentar inversiones que creen nuevos empleos. Hemos intentado sensibilizar que la revolución tecnológica es vertiginosa y avanza exponencialmente a mayor velocidad que nuestro propio tránsito biológico.

Que lo que hoy estamos aprendiendo en las escuelas y en las universidades sirve para poco o nos servirá por poco tiempo. Que se impone un “barajar y dar de nuevo” en materia educativa, modificando los contenidos y todo el sistema de enseñanza, incluyendo la mentalidad de los funcionarios que deben planearlo y los docentes que deben aplicarlo.

Que ya están con nosotros la inteligencia artificial, la biotecnología, el manejo de la genética, la robótica. Que las fuerzas de la disrupción tecnológica destruirán empleos y no estamos capacitados para cubrir los que se crearán. Que es probable que la ciencia y la medicina logren prolongar la vida humana, pero que cada vez habrá menos oferta de empleo humano.

Que los empresarios, los políticos y los dirigentes sindicales tienen la responsabilidad primaria de impulsar la difusión y las acciones necesarias hacia el resto de la población. 

Que el uso masivo de las “máquinas inteligentes” planteará dilemas éticos, legales y sociales que hay que prepararse para resolver.

Parece que vamos hacia un mundo donde la gente vivirá más años, pero que tendrá o podrá trabajar menos. Que las máquinas harán las tareas físicas y los cálculos por nosotros, pero habrá que diseñar un sistema donde la riqueza generada derrame sobre la gente, que será mucha mayor cantidad y habrá que alimentarla, viviendo en una suerte de “estado de bienestar” donde la pobreza ya no exista.

Como dijo un conferencista hace poco: estas cosas hacen que “se te vuele la cabeza”. Te da la sensación que sólo estás recordando alguna película (calificada como fantasía o ciencia ficción). ¿La habrá imaginado un soñador o alguien con capacidades premonitorias?

Cuando estos “planetas”, que parecen contradictorios, se choquen me pregunto ¿qué hará la Naturaleza? Porque la historia de nuestro mundo, millonaria en años, nos ha enseñado que, más tarde o más temprano y en su sabiduría, busca poner las cosas en su lugar.

Espero haberte ayudado a pensar. O mucho mejor que eso, a estimularte para que te prepares, vos y tus hijos, para lo que está pasando. Como se suele decir, el futuro es ahora.

Creo que la disyuntiva es “de hierro”: o te lo creés o te podés quedar afuera.