lunes, 20 de noviembre de 2017

Evolución del Presupuesto Municipal de Bahía Blanca 2010-2017

El gasto público por habitante. Los efectos devastadores de la inflación.

Hoy que están en discusión los gastos del sector público y el intento de racionalizarlos, se me ocurrió hacer este trabajo que intentará demostrar si, para nuestra ciudad, el gasto público aumentó más o menos que la inflación, medido por habitante.

En estos días, el presidente Macri, en su alocución a los gobernadores, decía: “…Tenemos que ver cómo ordenar las ciudades, porque las ciudades es como que se han salido del curso…”

Y yo me pregunté, a través de las redes sociales, ¿A cuáles se habrá referido? ¿Está Bahía Blanca incluida en su afirmación? Bueno, intentaré ver con los números y datos duros si encuentro la respuesta a esta última pregunta.

Para ello tomaré como punto de partida el año 2010 (base=0), fecha del último censo y compararé en un Cuadro 1 los Cálculos de Recursos y Gastos municipales y su monto por habitante, desde 2010 hasta 2017.

Claro que en el período 2010-2017, para ajustar los valores nominales del Cuadro 1, y ver si los gastos públicos municipales por habitante (en términos reales) han subido o disminuido, hay que ajustarlos por la inflación ocurrida en esos años. Y aquí tenemos un problema: todos sabemos que, durante los mandatos de Cristina Fernández (2007-2015), se acusó al INDEC de falsear los números reales del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y, tanto el Congreso como consultoras privadas, comenzaron a calcular el IPC por separado.

Por lo tanto, a la hora de realizar el ajuste, tenemos dos evoluciones del IPC que se diferencian bastante una de la otra. Además, en 2015, el gobierno anterior suspendió la publicación del índice con lo que la serie se corta. Por eso, trabajaré, entre 2010 y 2015, con la serie que contiene datos “extraoficiales”, que es con la que todos concuerdan como mejor aproximada a lo que ocurrió en realidad; y para los dos últimos 2016-2017 vuelvo a los datos oficiales del INDEC.

Población

Según un reciente informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), publicado como “Bahía tomada como ejemplo negativo de desarrollo urbano”, el organismo considera que la población local aumentó a un ritmo anual de 0,5% en los últimos 10 años.

Este dato determina que, partiendo del número del último censo realizado en 2010 y que indicó que Bahía Blanca tenía 301.572 habitantes, estaríamos arribando a finales de 2017 a una población de 312.287.



Presupuesto Municipal

Los datos presupuestarios, de ingresos calculados y efectivamente percibidos y de los gastos ejecutados entre los años 2010 a 2017 fueron extraídos de la web municipal en este enlace 

En general, se observa que la diferencia en cada año entre los ingresos calculados y los efectivamente percibidos (estos últimos por debajo) se debe fundamentalmente a las entradas por defecto en las partidas comprometidas por la Nación y la Provincia, que siempre se han recibido en menor medida que las anunciadas a la hora de confeccionar el presupuesto.

Estas diferencias no resultan menores ni neutrales al interés de los habitantes ya que, en general, las partidas a recibir de la Nación y la Provincia, que se presupuestan según sus anuncios respectivos, están afectadas a obras o programas específicos. Cuando se terminan ejecutando parcialmente significa que parte de las transferencias no han llegado y, por lo tanto, se han hecho menos obras y concretado menos programas.

Obviamente, los datos finales de 2017 debí estimarlos razonablemente ya que el portal municipal incluye los ejecutados parciales al mes de octubre. 
Y el Presupuesto 2017, indicado en este otro enlace  fue de $ 3.566.765.429,93.

El Cuadro 1 demuestra que, partiendo de un gasto nominal por habitante de $ 1.817,14 en 2010, se arribaría a $ 11.207,65 en 2017. Es decir, un 516,77% más.

Evolución Presupuesto Municipal Bahía Blanca por Habitante
Cuadro 1
 Ingresos
 Egresos
 Población
 Gasto x Habit.
 % s/ año
 %

 Cálculo
 Percibido
 Gasto
1,005

 anterior
 Acumul.
2010
     680.000.000
     550.000.000
     548.000.000
301.572
         1.817,14
-
-
2011
     847.000.000
     651.000.000
     667.000.000
303.080
         2.200,74
21,11
21,11
2012
     996.000.000
     835.000.000
     838.000.000
304.595
         2.751,19
25,01
51,40
2013
  1.340.000.000
  1.093.000.000
  1.130.000.000
306.118
         3.691,38
34,17
103,14
2014
  1.550.000.000
  1.446.000.000
  1.435.000.000
307.649
         4.664,41
26,36
156,69
2015
  2.000.000.000
  1.854.000.000
  1.889.000.000
309.187
         6.109,57
30,98
236,22
2016
  2.960.000.000
  2.650.000.000
  2.640.000.000
310.733
         8.496,04
39,06
367,55
2017
  3.950.000.000
  2.980.000.000
 3.500.000.000
312.287
       11.207,65
31,92
516,77








2018
 4.200.000.000

 4.200.000.000
313.848
       13.382,27

636,44

En resumen: en 7 años la población habría aumentado un 3,5% (de 301.572 a 312.287); el presupuesto municipal creció un 539% (de 548 millones de pesos a 3.500 millones); y relacionando el gasto por habitante, el presupuesto habría aumentado un 516,77%.

Los años anteriores

A los fines meramente estadísticos y de información que dispongo de tiempos en los que me tocó trabajar como Secretario de Economía y Hacienda municipal, también muestro en un cuadro los presupuestos de los años anteriores, desde el año 2004 hasta llegar al 2010, año al que le asigné la base 0 para este trabajo.

Estos datos guardados, para el año 2010 (el año de corte mencionado) tienen una pequeña diferencia con los que aparecen hoy en la web municipal, pero que no generan ningún problema a los efectos del análisis propuesto (535 y 548 millones, respectivamente).

Esta evolución puede verse en el Cuadro 3.

Evolución Presupuesto Municipal Bahía Blanca por Habitante
Cuadro 3
 Ingresos
 Egresos
 Población
 Gasto x Habit.
 % s/ año
 %

 Cálculo
 Percibido
 Gasto


 anterior
 Acumul.
Censo1991



272.191



Censo 2001



284.776



2004
       93.597.205

       93.597.205
290.365
            322,34
-
-
2005
     111.222.200

     111.222.200
292.253
            380,57
18,06
18,06
2006
     149.360.400

     149.360.400
294.152
            507,77
33,42
57,52
2007
     178.765.400

     178.765.400
296.064
            603,81
18,91
87,32
2008
     364.862.766

     364.862.766
297.989
         1.224,42
102,78
279,85
2009
     325.674.045

     325.674.045
299.926
         1.085,85
-11,32
236,86
2010
     535.250.403

     535.250.403
301.572
         1.774,87
63,45
450,61

Aprovechando la combinación de los dos cuadros (1 y 3), que comprenden las intendencias de Rodolfo Lópes, Cristian Breitenstein, Gustavo Bevilacqua y medio mandato de Héctor Gay (14 años),  vemos que el gasto público municipal aumentó un 3.377% pasando de $ 322,34 por habitante en 2004 a $ 11.207,65 en 2017.


2018

También, con fines referenciales, y teniendo en cuenta que se encuentra en pleno trámite la presentación del Presupuesto 2018 al Concejo Deliberante, para su posterior análisis y aprobación, he agregado una línea en el Cuadro 1, imaginando un aumento pretendido del 20%, llevando el monto a 4.200 millones de pesos.

Si así fuera (y lo podemos ajustar cuando el dato real se conozca), y con una población estimada en 313.848 habitantes, habríamos alcanzado un gasto de $ 13.382,27 por habitante y un aumento del gasto por habitante desde 2010 del orden del 636,44%

El ajuste por inflación

Sería redundante insistir aquí sobre los efectos devastadores de la inflación para los habitantes de una ciudad o de un país, pero por lo dicho más arriba puede verse que, como en el resto de todas las cosas en las que se gasta o invierte en la vida cotidiana, los contribuyentes bahienses hemos debido absorber, en 14 años, un aumento del presupuesto municipal equivalente a más de 37 veces el del año 2004 (de $ 93.597.205 a $ 3.500.000.000 en 2017).

Y, en la mitad del tiempo, en los últimos 7 años, desde 2010 al corriente 2017, el aumento equivale a 6,4 veces (de $ 548.000.000 a 3.500.000.000).

Ahora bien, como dije al principio, para encontrar la dimensión, en términos reales, de los detallados aumentos presupuestarios desde 2010 a 2017, debemos ajustarlos por la inflación ocurrida a lo largo del período. Esta evolución puede verse en el Cuadro 2, y muestra que la inflación desde 2010 a 2017 sería del 482,08%.

Inflación anual y acumulada 2010-2017
Cuadro 2
Infl. anual
Infl. anual
IPC Base 0
IPC
% Inflación


s/ INDEC
Extraoficial
2010
Acumulado
Acumulada
2007

8,50
24,00

2008

7,20
23,80

2009

7,70
16,40

2010

10,90
25,90
-
-
                      -  
2011

9,50
24,00
1,2400
1,2400
                24,00
2012

10,80
26,00
1,2600
1,5624
                56,24
2013

10,90
23,30
1,2330
1,9264
                92,64
2014

23,90
38,50
1,3850
2,6681
              166,81
2015
(*)
Suspendido
26,80
1,2680
3,3832
              238,32
2016
(**)
39,20
39,20
1,3920
4,7094
              370,94
2017
(***)
23,60
23,60
1,2360
5,8208
              482,08
(*) 2015: El IPC de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IPCBA) fue calculado en 26,9%
(**) 2016-2017: Con el INDEC puesto en valor, se unifican los índices.
(***) 2017: Acumulado a Octubre 19,4% Estimado a Diciembre 23,6%

En el Cuadro 4 muestro la diferencia real, para cada año, entre el aumento acumulado presupuestario por habitante y la inflación acumulada.


Cuadro 4
 Ind. Acumul.
Ind. Inflación
 % Diferencia


 Presup.x Hab.
Acumulada
 Real
2010

-
-
2011

1,2111
1,2400
-2,33
2012

1,5140
1,5624
-3,10
2013

2,0314
1,9264
5,45
2014

2,5669
2,6681
-3,79
2015

3,3622
3,3832
-0,62
2016

4,6755
4,7094
-0,72
2017

6,1677
5,8208
5,96

Como puede verse en la columna final, el presupuesto municipal ha aumentado entre 2010 y 2017, un 5,96% en términos reales, por sobre la adecuación inflacionaria.

Esto es, ajustado por inflación, el presupuesto por habitante de $ 1.817,14 en 2010 debió pasar a $ 10.577,21 en 2017 (+ 482,08%). En realidad, subió a $ 11.207,65 (+516,77%). En definitiva, un 5,96% en términos reales.

Esto indicaría, para los últimos 7 años, un aumento promedio, en moneda constante, del orden del 0,85% anual. Pero los cuadros demuestran que, en realidad, los aumentos presupuestarios se mantuvieron compensada y aproximadamente neutros entre 2010 y 2016, y prácticamente todo el incremento en términos reales fue alcanzado en 2017.

Empleo, Servicios, Programas y Obras

Conocidos los montos globales del gasto público bahiense y su evolución anual, un análisis más fino, que excede el alcance de este trabajo, sería desagregar cualitativamente si los aumentos que acompañaron a la inflación, se han traducido en una simple actualización de lo que se ha venido gastando en los distintos rubros como gastos en personal, servicios a los vecinos, programas y obra pública, o ha habido algún cambio a favor o en contra de cada uno de estos conceptos, siempre en términos reales.

El trabajo puede hacerse, pero mejor lo dejo para aquellos que quieran hacer una mejor explicación sobre cuánto gasta el municipio y en qué.

Conclusiones

He realizado este trabajo con el fin de intentar desmitificar el “espanto” que produce el crecimiento de los valores nominales de cada cosa medida en pesos, cuando han sido afectados por un proceso inflacionario de porcentajes calamitosos e inaceptables. Desmitificar el espanto, no el crecimiento inflacionario que es trágicamente alto y, lamentablemente, está muy lejos de ser un mito.

Nos hace perder la noción del valor real de los números y todo nos parece una barbaridad.

Pasamos de un Presupuesto de algo más de 93 millones de pesos en 2004 a uno de más de 3.500 millones en 2017. Y pronosticando uno de más de 4.000 millones para 2018.

Parece que, para contestar a la pregunta del principio, sobre la reflexión del presidente Macri, podría decirse que Bahía Blanca no ha excedido las generales de la ley, salvo mirar un poco mejor este último 2017.

De un análisis más riguroso y cualitativo podría responderse si los contribuyentes hemos tenido que financiar sólo la actualización de los valores recibiendo los mismos servicios y obras en cantidad y calidad, o estamos mejor atendidos.

Si de ajustar gastos y asignar mejor los recursos se trata, el equipo de quienes gobiernan es el responsable de hacer este tipo de análisis, siempre bajo la premisa de asumir que los vecinos contribuyentes siempre preferirán y apoyarán que se destinen a los servicios efectivos que se les deben prestar y a obras que beneficien al distrito y no a gastos improductivos o innecesarios.

Si les ha gustado este trabajo, y los datos y conclusiones son útiles, los invito a guardarlo en el entendimiento que ayuda a aclarar algunos conceptos que pueden tornarse erróneos por culpa de esta inflación que nos flagela y que no termina de irse.

Buena suerte y sabiduría a los que les toca administrar.









miércoles, 18 de octubre de 2017

Ser Ciudad-Puerto es mucho más que ser un puerto

Alegría y Reflexiones. Agregar a otros actores sumaría mucho más.

En esta entrega voy a compartir con ustedes la nota que me invitaron a escribir los responsables editoriales de la Revista Ciudad Puerto con motivo de su Edición Especial por el 24° aniversario del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca.


La revista es un emprendimiento local dedicado a la “Actividad Portuaria, Industrial, Cultural & Medio Ambiente”, cuyo Número 1 apareció en diciembre de 2012 y especialmente enfocado en la localidad de Ingeniero White y nuestro puerto.






Este es su contenido completo:

Un nuevo aniversario del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, el vigesimocuarto, me convoca una vez más a la alegría, por una parte, y a algunas reflexiones, por la otra.

Feliz cumpleaños a todo el Equipo que, día a día, contribuye a que se haya cumplido otro año de este modelo de gestión exitosa que ha hecho del Puerto de la Ciudad de Bahía Blanca uno de los más importantes de la Argentina y América Latina.

En mi mensaje del 22° aniversario pude agradecer a la enorme cantidad de personas que, desde 1992, contribuyeron en todas las etapas a crear, desarrollar, y sostener un sistema de administración portuaria que, por su eficacia, luego fue seguido por otros.

Hoy el puerto ha iniciado una nueva etapa, con nuevas improntas, con ese magnífico Equipo, que logrará nuevas realizaciones y progresos, y sosteniendo las buenas cosas que se lograron antes, a través de todos los que tuvimos el orgullo de participar. Y el sentimiento de pertenecer a una Ciudad-Puerto está más fuerte y arraigado que nunca.

En aquel momento decía: “¿Cómo desarrollar una visión sobre cómo será, para este puerto, el resto de su vida? Es más sencillo visualizar el futuro en el corto y hasta mediano plazo, porque el largo entra en el terreno de la visión profundamente estratégica, los sueños y las utopías”. “Las principales acciones de los administradores portuarios conducen a aumentar los volúmenes de carga, exportar más, mejorar la velocidad operativa, disminuir los costos; es decir, mejorar la competitividad en todos sus aspectos; pero, por otro lado, también sostenemos que de nada serviría continuar creciendo en las capacidades internas si la carga no llega mejor, más rápido y seguro a los puertos”.

Y todos estos aspectos propios de la operación portuaria tienen que servir no solamente para crecer y reinvertir en nuevas capacidades, generando más empleo, sino también, como un fin mayor, a contribuir al desarrollo de la ciudad que contiene al puerto, a su región y al país con programas de responsabilidad social que canalicen excedentes destinados a necesidades de la comunidad.

Un fin mayor: contribuir al desarrollo de la ciudad que contiene al puerto con programas de responsabilidad social que canalicen excedentes destinados a necesidades de la comunidad.


Imaginar el futuro

Vale la pena destacar, entonces, que en este vigesimocuarto año se haya decidido renovar su Plan Estratégico, a través de un trabajo que se ha denominado “Visión Portuaria Bahía Blanca 2040”. Esto de intentar prever el futuro de nuestra ciudad y su puerto, insertos en el país y el mundo, 23 años para adelante resulta, a todas luces, loable porque representa un símbolo de algo que se ha hecho poco en la Argentina, cual es trazar planes y gestionar acciones para el largo plazo.

Un plazo que excede los tiempos naturales de los dirigentes que los imaginan y ponen en marcha. Por eso tiene mucho valor, porque parte de la base de reconocer, con humildad, que los resultados finales tal vez no los lleguemos a ver o lo haremos desde otro lugar.


Siempre se trata de crecer sobre lo construido y crear con nuevas ideas y nuevos logros. Así intenté hacerlo yo respecto de las gestiones precedentes y espero que también lo harán los que vengan en el futuro. La historia no comienza con nosotros y, por supuesto, mucho menos termina con nosotros: “Los éxitos, en estos casos, no son competitivos, son nuevos aportes que se suman a otros éxitos, y así se gesta una trayectoria exitosa”.

Claro que 23 años hacia el futuro es mucho tiempo, casi otro tanto como los que ya ha vivido el Consorcio. Sobre todo en una época donde se están trastocando muchos paradigmas, donde los vertiginosos cambios tecnológicos, del conocimiento y de otra índole vienen modificando la forma de pensar y hacer a una velocidad a la que resulta muy esforzado adaptarse.

Seguramente un plan de este tipo requerirá dividirlo en etapas más cortas (quinquenios, por ejemplo) para adaptarlo y corregirlo sobre la base de cuestiones que ni siquiera sabemos que van a suceder.

¿Cómo serán, en 10 o 20 años, la logística y la tecnología aplicada a la misma? Con el crecimiento de la generación de energía a través de fuentes renovables, ¿qué pasará con la buena parte del transporte marítimo dedicado a movilizar combustibles fósiles? ¿Cómo habrá que adaptar el compromiso social de esta organización a otro tipo de demandas requeridas por el compromiso Ciudad-Puerto? Se podrían plantear decenas de preguntas como éstas y, obviamente, intentar contestarlas es la tarea de un plan a largo plazo como éste. Y así, las revisiones y modificaciones a nuevas realidades serán inevitables.

Ya en 2012 lo tuve claro y bauticé a nuestro puerto de Bahía Blanca como un “Gigante Portuario”Como ya he expresado en otras ocasiones el Gigante está intacto y mirando al futuro con vocación y ambición de ser cada vez más grande e importante, contribuyendo al comercio exterior de la Nación, a dar empleo a mucha gente, y a ser un motor de crecimiento y desarrollo de la ciudad que lo contiene. Es un modelo probado y efectivo de gestión portuaria y hacemos votos para que continúe siempre de esta manera.


Solidaridad portuaria y compromiso social

Al principio de esta nota comenté que, además de la alegre celebración, quería aprovechar la ocasión para hacer algunas reflexiones.

No muchos saben que, desde su creación, el Consorcio estuvo exento, por ley provincial, del impuesto a los ingresos brutos por tratarse de una entidad sin fines de lucro y contribuyendo a la competitividad de los costos portuarios. Pero esto cambió cuando la Provincia eliminó la exención y le reclamó el pago de este impuesto regresivo, desde 2010 hasta el presente y con la mayor alícuota del 5%. (Nótese que este impuesto está siendo objetado actualmente, en el marco de una reforma tributaria integral que buscará gradualmente su eliminación).

Aquí quiero respaldar el contenido del proyecto de Ley de Puertos Bonaerenses que considera volver a la situación anterior eliminando el pago de ingresos brutos, pero cambiarlo por una contribución del mismo orden (5% de los ingresos) a la creación de un Fondo Compensador Portuario provincial que permita a la autoridad portuaria de la provincia destinar recursos hacia puertos que necesitan inversiones y cuya capacidad propia no es suficiente para financiarlas. De este modo, puertos como el nuestro podrán colaborar con otros puertos de la provincia tratándolos a todos como un Sistema Portuario Integrado.

En otro orden, los que han tenido la oportunidad de examinar o consultar el Plan Estratégico hacia el 2040 habrán notado que contiene, como es común en este tipo de planificaciones, un análisis F.O.D.A. (Fortalezas-Oportunidades-Debilidades-Amenazas).

Las Fortalezas y Oportunidades son muchas y han sido ampliamente analizadas. Son todas las que marcan un promisorio porvenir para nuestro puerto mientras su gestión siga por el buen camino. Las Debilidades y Amenazas son, en general, de carácter operativo como ser los deficientes accesos viales y ferroviarios, las descargas cloacales y su impacto medio ambiental, la escasez de agua de uso industrial, la falta de tierras para expansiones y otras.

Pero quiero detenerme en dos temas en particular: del lado de las Debilidades, el “desequilibrio del desarrollo con la comunidad de Ingeniero White”; y del lado de las Amenazas, la “falta de alineación de las organizaciones sindicales con los objetivos del complejo portuario-industrial en materia de competitividad y eficiencia”.

Con respecto a lo primero, siempre reconoceré que, durante mi gestión, con todo el apoyo del Equipo consorcial, uno de los logros sobresalientes fue la instalación definitiva del Programa Ciudad-Puerto y la construcción de infraestructura portuaria recreativa como una inversión primigenia y necesaria para atraer a la población a su mar y su puerto.

Sus dos primeros exponentes fueron el Balcón al Mar y el Paseo Portuario a lo largo del muelle Ministro Carranza. Para su completamiento, acaba de anunciarse la tercera etapa cual es la puesta en valor del ingreso por la Av. Mario Guido, desde el ingreso por Guillermo Torres hasta la plazoleta. Así el sector de paseos internos quedará totalmente integrado.

Pero la “debilidad” aludida se refiere a lo que ocurre puertas afuera del puerto, esto es la situación de su hermano gemelo de nacimiento, Ingeniero White. La localidad necesita ayuda para mejorar su aspecto y condición. Los particulares, por no poder o no querer, casi ni invierten en ella y el “pueblo” que nació junto con el puerto está casi como detenido en el tiempo.


La Fundación que no dejaron ser

Este era uno de los objetivos primordiales que pensamos al crear en 2015 la “Fundación para el Desarrollo Sostenible de la Ciudad Puerto de Bahía Blanca”. Las razones por las que la iniciativa no se puso en marcha por parte de las actuales autoridades quedan para otro análisis (*), pero se trataba de crear una herramienta que sumara las contribuciones que puede hacer el propio Consorcio a otras, públicas y privadas, que multiplicara la masa crítica de recursos a aplicar a estos fines sociales.

Escritura de constitución de la Fundación 09-10-2015

Acta de aprobación por unanimidad de la Fundación


(*) Al estilo de la muy exitosa Fundación Valencia Port (España), los objetivos y posibilidades de esta herramienta son muy buenos. Aún sin mi presencia, como mentor del proyecto, las actuales autoridades (que la conducirían) debieran explicar mejor por qué decidieron no llevarla adelante, a pesar que su creación fue aprobada por unanimidad del Directorio en setiembre de 2015 y la mayoría de los directores siguen perteneciendo al mismo.

Resolución de aprobación de la Fundación de la Dirección de Personas Jurídicas P.B.A.

Matrícula de inscripción de la Fundación N° 43397

El Consorcio acaba de anunciar que invertirá en el orden del millón de dólares anuales para estos fines. Sin duda se trata de un aporte importante, pero no suficiente. Con el mecanismo aquí descrito se podría triplicar o cuadruplicar la inversión y lograr un impacto mucho más rápido y potente. Ingeniero White y la ciudad se lo merecen. Eso es, esencialmente, ser una Ciudad-Puerto.

Sumando los aportes del Consorcio a otros, públicos y privados, se podría triplicar o cuadruplicar la inversión en el Programa Ciudad-Puerto.

¿Desalineación sindical?

Con relación a lo planteado como una “amenaza”, enunciada como “falta de alineación de las organizaciones sindicales con los objetivos del complejo portuario-industrial en materia de competitividad y eficiencia”, debiera explicitarse mejor a qué se refiere.

Los diversos sindicatos que operan en el puerto ¿Están en contra del progreso de su fuente de empleo? ¿Realmente quieren que el puerto sea menos competitivo y eficiente? En verdad, no lo creo. Sería como “escupir para arriba”.

¿No habrá faltado un diálogo más profundo con este sector? Cuando se mencionan, en la Visión Portuaria 2040, los actores que “acompañan esta visión” abundan mayoritariamente instituciones y organismos públicos y privados y empresas. En una línea se menciona a la Intersindical Portuaria, pero luego se plantea como una amenaza su falta de alineación.

Esto no es sustentable si no se corrige. No hay modo de llevar adelante un plan de tan largo aliento si todos los actores no están alineados en la misma visión. Y el sector del trabajo es un actor sustancial porque es el motor que realiza las acciones y metas que se proponen.

Conclusión

Se dice que las personas nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos. Espero que instituciones como el Consorcio en particular y el Puerto de Bahía Blanca, en general, hagan todo lo primero, pero nunca lo último. El destino es perdurar en el tiempo y más allá de las personas, aunque todas estas hayan dejado, en su paso, su capacidad, sus ideas, sus logros, que se van sumando a lo largo de los años y durarán para siempre.

Mis mejores deseos a todos los que siguen haciendo del Puerto de Bahía Blanca una gran organización. Lo que no está bien puede corregirse, si es que hay vocación de hacerlo. 

En mi caso, desde todo lugar, seguiré trabajando por su Éxito.





Ex Presidente del Consorcio 2012-2016